Reportaje:CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Bigas Luna reinventa las 'Comedias bárbaras'

Será la traca final de la la Bienal de Valencia. El cineasta prepara en la Nave de Sagunto una espectacular adaptación de la obra de Valle-Inclán, con Juan Luis Galiardo de protagonista y 90 actores, varias películas y un museo de fetiches.

Un gigantesco botafumeiro cuelga de las estructuras metálicas de la Nave de Sagunto. El inmenso recinto industrial -uno de los espacios teatrales más grandes de Europa- está enclavado en un puerto mediterráneo, pero dentro se escuchan las bravas olas del Atlántico. En las paredes aún quedan restos de su vieja función como fábrica de planchas de acero. "No distraigas a tus compañeros", dice un cartel que advertía de los accidentes laborales. Ahora, en las mismas paredes, unas proyecciones monumentales repiten secuencias de olas y rocas. Sentado en una silla de plástico, Bigas Luna (Barcelona, 1946) intenta explicar qué serán sus Comedias bárbaras.

La propuesta escénica, "muy personal", de la obra de Valle-Inclán cerrará el próximo 30 de septiembre la Bienal de Valencia. Bajo el patrocinio de la Fundación de las Artes Escénicas de Valencia, la obra -"un proyecto multidisciplinar", subraya Bigas Luna- contará con 90 actores, varias películas, música en directo, un "museo" de fetiches, campanas, huesos, seis caballos, tres perros lobo y tres galgos. La aproximación de Bigas Luna al teatro de Valle-Inclán será a través de sus propias obsesiones estéticas. "Me lo llevo a mi terreno", asegura el director, que ha rodado en Galicia pequeñas películas que introducen al espectador en el mundo que quiere recrear. A la cabeza del reparto, Juan Luis Galiardo interpretará a Don Manuel, el cacique protagonista de las tres piezas de la trilogía (Cara de plata, Águila de blasón y Romance de lobos) que, condensadas en apenas dos horas, han sido adaptadas por Pablo Ley. "Tetas, leche, pistolas y sangre", resume un actor.

"Bigas ha encontrado en Valle todos los símbolos sexuales que él ha manejado", afirma Galiardo
"Galiardo no ensaya, actúa; no hace de Don Manuel, es Don Manuel", dice Bigas Luna

Sentado en el suelo, rodeado de los 10.000 metros cuadrados vacíos de la Nave de Sagunto, Joan Simó (un actor que suele hacer espectáculos callejeros en las Ramblas de Barcelona) interpreta a un mendigo hambriento que se alimenta de su propia pata. Con una sierra corta un trozo de pierna mientras aúlla. "Lo llamo brutalismo ibérico", apunta Bigas Luna. Minutos antes ha ensayado otra escena. Una procesión con un Don Manuel penitente. La sombra de un empalado le persigue y el actor ("Galiardo no ensaya, actúa; no hace de Don Manuel, es Don Manuel", dice el director) proyecta su voz en el inmenso espacio: "¡Dios me obliga a que me arrepienta de mis pecados!". Una mujer se acerca y con una teta fuera, aprieta, apunta y apaga la luz de las velas con la leche. "Valle-Inclán habla mucho de la leche, yo tengo un personaje en mis dibujos, la lactatio, que se aprieta los pechos y le sale leche, a la que haré salir como figuración. Todos esos personajes de Valle-Inclán, los sin dientes, los mendigos, los tullidos, voy a recrearlos a través de esos personajes de mi mundo pictórico".

"Sí, cuando Irene Papas y Consuelo Ciscar me encargaron este proyecto me extrañó, Valle-Inclán no es, en principio, un autor cercano a mi mundo", reconoce el director de Jamón, jamón. "Pero cuando me senté a estudiar la trilogía encontré una conexión divertida, una conexión que me animó a embarcarme en este proyecto. La trilogía de las Comedias bárbaras es una apología sobre la destrucción del macho ibérico. Una trilogía de principios de siglo donde se destruye ese falo ibérico en permanente erección". Una obra que, según Bigas Luna, se acerca a la simbología de su trilogía ibérica (Jamón, jamón, Huevos de oro y La teta y la luna). "Encontrar ese punto de salida, ese nexo común, fue importante para mí". El cineasta explica que de las Comedias bárbaras -cuya representación completa dura más de siete horas- se ha quedado con la esencia de la historia. "Puede parecer arrogante, pero creo que en Valle hay muchos personajes de mi mundo", añade.

Entre sórdido e irónico, es en ese terreno común -el de las pasiones y las tragedias- el ofrecen estas Comedias bárbaras. Así, y antes de llegar a las gradas donde se sientan, los espectadores se pasean por un pasillo que les introduce y sitúa en un mundo lleno de fetiches e imágenes, "algunas cómicas y otras bárbaras".

Huesos, tetas, dibujos y películas muestran referencias de un autor y de otro. "Es el Museo Bigas-Valle. Hay una polla de goma que gotea sin parar y chilla; dos vírgenes, la del Claustro, que enseña un pecho, y la del dolor. Una baraja española con unos dibujos míos inspirados en los personajes de la obra y esqueletos de vacas y también de cerdos".

"Bigas ha encontrado en Valle-Inclán todos los símbolos sexuales que él ha manejado", afirma Juan Luis Galiardo. "Será una función sexual y mística. Mi personaje tiene todos los matices con los que se puede soñar. Él es una mezcla de santa Teresa, Jesucristo y el Che". Para Galiardo, actuar en un espacio de las dimensiones de la Nave de Sagunto no le resta cercanía con el espectador. "Creo que Bigas sabrá jugar con este espacio, con las posibilidades visuales, con el sonido, y luego sabrá acercar al espectador a las escenas dramáticas, que estarán en un primer plano".

La puesta en escena ideada por Bigas Luna (que incluye escenarios naturales de Galicia a través de las películas que se incluyen en la representación de la obra) cuenta con la música de Miguel Marín, el vestuario de Francis Montesinos y los elementos escenográficos del escultor Miquel Navarro. La obra se representará en Valencia durante quince días. Existe el proyecto de llevar el montaje a otras ciudades.

La última puesta en escena de las Comedias bárbaras (una de las obras de Valle-Inclán menos representada debido a su larga duración) fue la que en 1991 presentó Calixto Bieito en Edimburgo. Las Barbaric comedies, una versión "concentrada y salvaje", jamás se representó en España.

"Las Comedias bárbaras de Bigas Luna serán ágiles, como lo exige la intuición de un hombre de cine", escribe Pablo Ley, autor de la adaptación. "El diálogo entre Valle-Inclán y Bigas Luna", añade Ley, "redundará en una lectura tan rigurosa como original, cuando la originalidad no es un artificio de la forma, sino una exigencia conceptual". "Bigas Luna", continúa, "me ha ido planteando su visión; una visión, en primer lugar, cinematográfica, lo que no quiere decir que no vaya a centrarse en la presencia de los actores en el espacio, sino que también busca dar vida a las imposibles acotaciones de Valle-Inclán: imposibles bien por lo grandioso del paisaje, bien por el pequeño detalle de un gesto casual".

Transmitir conocimiento

Bigas Luna no se despega ni de Pirata, su perro terrier, ni de su ordenador portátil. A Pirata le dedica continuos mimos y caricias. En su ordenador se encierra una nueva puerta al cine de la que habla con una pasión contagiosa. Desde hace un par años, Bigas Luna organiza unos pequeños talleres sobre cine. "Más que enseñar cine, transmito una serie de conocimientos que son útiles para cualquiera que esté interesado con este lenguaje". Sus alumnos (la manera de acceder a la selección es a través de la página web (www.tallerbigasluna.com) tienen una beca de tres meses -también existe un curso intensivo de una semana para aprender el "abecé del cine"- en la que se les ofrece una herramienta para poder hacer sus películas, "en casa".

El último taller (el de Valencia) creado por el cineasta ha contribuido con sus trabajos en estas Comedias bárbaras.

"Ellos han rodado gran parte del material que luego se proyectará".

"Las nuevas tecnologías abren las puertas a toda una generación de nuevos narradores, gente muy interesante a los que yo les puedo aportar algo en poco tiempo. Unos cuantos consejos prácticos con los que se puede contar una historia".

Para Bigas Luna, hoy todo el mundo puede hacer su película, "y puede ser buenísima". Esta democratización del cine le parece al director un camino irresistible. "Uno de mis trabajos favoritos de los últimos tiempos es una película de un minuto. Se titula Collar de moscas. La película (www. notodofilmfest.com), en blanco y negro, está inspirada en una frase de Misia Sert sobre un collar de moscas vivas y el placer que le producían en el cuello las patitas de las moscas. Bigas Luna (fascinado por este pasaje) buscó a alguien que supiera coser moscas y fabricar así un collar. Lo rodó y creó en un minuto su fascinante historia sobre el dolor y el placer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 26 de agosto de 2003.

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