Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
La nueva cocina en casa | GENTE

Productos de temporada

En el tema de los productos de temporada existen muchos prejuicios, algunos justificados y otros no tanto. De entrada, puede parecer irrebatible que la mejor fruta o verdura es la de la estación en que estamos, pero recuerdo que el 31 de diciembre de 2002 estaba yo comprando para la cena de Nochevieja y me encontré unas cerezas maravillosas a veinte euros el kilo. Aunque el precio era alto, las acabé comprando y la verdad es que estaban buenísimas. De acuerdo que no era la temporada de las cerezas, pero en el momento que las comía no pensé en esto, sino en que estaba sintiendo un gran placer gustativo, no un placer de la memoria. Disfruté comiéndolas, y esto es lo importante. Es cierto que hay una especie de magia en torno al ritual de las estaciones, y que todos esperamos ansiosos las primeras setas, los primeros guisantes, la primera caza, pero, siendo pragmáticos y si buscamos la calidad, nos tendría que dar igual el dónde y el cuándo. ¿Cómo es posible que unas de las cerezas que más he disfrutado en mi vida las comiera fuera de temporada? Hoy, que vivimos en un mundo en el que las distancias son relativas, hay que aprender a relativizar las estaciones climáticas. Al fin y al cabo, en los hemisferios norte y sur los ciclos van de un modo diferente. Cuando en el norte es verano, en el sur es invierno, y al revés. Por otra parte, el progreso de las comunicaciones ha hecho que de Chile a España se tarde lo mismo en avión que de Galicia a Barcelona en camión. El mundo se ha hecho más pequeño y todo ello redunda en una flexibilización de los llamados productos de temporada.

¿Cómo es posible que unas de las cerezas que más he disfrutado en mi vida las comiera fuera de temporada?

- DESAYUNO SALADO. Uno de los temas que suscitan discusiones eternas es el del desayuno, tanto en lo que se refiere a lo que hay que comer como en lo que respecta al orden que hay que seguir. Hay quien prefiere empezar por lo salado y pasar después a lo dulce, y viceversa. Hace unos días expliqué cómo podía ser un desayuno dulce; hoy haré lo mismo con el salado, aunque dios me libre de pontificar sobre lo que va primero. Para empezar con el desayuno salado, hierva unos huevos cinco minutos, rompa la cáscara, sáquelos con una cuchara, póngalos en una taza y corónelos con finas láminas de jamón. En época de hongos, una tarta de hojaldre con finas láminas de setas, rematada con nueces, será otra manera de proseguir con su desayuno. Aunque suene un poco fuerte, pienso que unas buenas ostras pueden ir bien para empezar el día. Sugiero que, una vez abiertas, las cubra con papel de plata y las ponga en el horno tres minutos, lo justo para entibiarse. Otra opción: si tiene un amigo panadero, hágase hacer una baguette finísima, que es casi del tamaño de un filete de anchoa, unte el pan con tomate y le pone una anchoa. Empezará el día de otra manera.

- FRAMBUESAS. Empecemos por algo original. Congele las frambuesas y haga después un cóctel con licor de frambuesas, limón, azúcar y agua. Podríamos decir que es un sour de frambuesa. A la hora de tomarlo, ponga las frambuesas congeladas dentro, como si fuera la oliva del Dry Martini. Este cóctel es ideal en situaciones de calor extremo. Las frambuesas congeladas se le desharán en la boca. Ahora, una fácil. Si le gustan las mermeladas frescas, mezcle frambuesas frescas con su mermelada de frambuesas preferida. Otra receta: coja unas frambuesas y las pasa por una pasta de freír. Las fríe a fuego intenso, procurando que queden lo más crujientes posible y no demasiado cocidas. Las escurrimos bien y las pasamos por un azúcar perfumado al agua de rosas. Tendremos unas frambuesas en tempura ideales para servir, por ejemplo, con un orujo. Para postre, coja un rectángulo de queso fresco (un requesón o un tipo Burgos) y coloque encima las frambuesas de manera bien ordenada. Remátelo todo con miel y trozos de caramelo balsámico, lo que le dará un toque diferente y refrescante. Para los niños, deshaga el chocolate en el microondas (si no lo tiene, lo hace al baño maría), coja las frambuesas más grandes y construya unos chupachups de frambuesa recubiertos de chocolate, utilizando una brocheta pequeña. (Con la colaboración de Xavier Moret).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de agosto de 2003