Tribuna:MAPA LITERARIO DE AMÉRICA CENTRALTribuna
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Más poetas por kilómetro cuadrado

EN CENTROAMÉRICA, una región a la que las fuerzas telúricas no terminan de cincelarle los contornos, la poesía ha sido un género privilegiado. La abundancia y riqueza de voces poéticas a través de décadas de conmociones políticas y catástrofes naturales es un fenómeno que ha llamado la atención. Si se considera su extensión geográfica y su densidad poblacional, Centroamérica tiene que ser la zona del mundo donde hay más poetas por kilómetro cuadrado.

La poesía ha acompañado a los centroamericanos en sus dolores de crecimiento como un arte popular de amplio consumo en todas las clases sociales. Como tal, ha sido fuente de identidad, instrumento de denuncia, anunciadora y apologista de revoluciones sociales. La gran poesía centroamericana surge con ímpetu en las décadas de 1940 a 1980, en el contexto de regímenes dictatoriales o de castas militares en el poder. No es casual que, desde los sesenta, un buen número de poetas pasaran a engrosar las filas de movimientos guerrilleros.

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A partir de los años noventa, la dinámica social y política se transforma con el impulso de los proyectos de paz, el fin de la revolución sandinista en Nicaragua y el apuntalamiento de las incipientes democracias. Los discursos épicos de liberación nacional dan paso a la economía neoliberal y a la inserción del área en el proceso de globalización. La cívica y pacífica Costa Rica pasa a ser el paradigma de desarrollo regional. Los proyectos colectivos de sociedad, las utopías, son sustituidas por el pragmatismo e individualismo de las economías de mercado. La vigorosa poesía centroamericana, tan ligada al pulso social y político, entra entonces en el posmodernismo. La característica quizá más relevante de los poetas surgidos desde los noventa es el rechazo al compromiso social y a la politización de las generaciones previas. Se juzga con dureza al exteriorismo y a la poesía coloquial y del entorno. Se hace énfasis en el preciosismo y hegemonía de la forma y en el poema como expresión de la interioridad del poeta, una interioridad frecuentemente hermética. Hay propuestas interesantes de un lenguaje surrealista u otras donde la tradición incorpora sonidos y ritmos de la música popular. En general, el tono es el de una poesía existencial, en voz baja, que indaga tanto en la vida tras los cataclismos como en su misma ars poética. La vertebralidad está dada sobre todo por la búsqueda y por una conciencia más desarrollada de la región como un todo donde compartir indagaciones y propuestas literarias. Se han abierto más espacios de encuentro entre los poetas de los diferentes países y mayor intercambio de trabajos académicos de crítica literaria. También se destaca el aumento de revistas alternativas, la recopilación de antologías regionales de poesía nueva o de fines del siglo XX, el acceso más democrático a la publicación de libros por autores noveles. Será interesante esperar a ver si esta nueva poesía expresará en algún momento los cambios y conflictos de la identidad centroamericana en esta era de los mercados y la globalización.

Gioconda Belli (Managua, Nicaragua, 1948) es autora de las novelas La mujer habitada (Salamandra), El país bajo mi piel (Plaza & Janés) y el libro de poemas Mi íntima multitud (Visor), Premio Internacional Generación del 27, 2003.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 15 de agosto de 2003.

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