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Un rayo causa un incendio en Bustarviejo que duró 24 horas

Las llamas destruyen 300 hectáreas de pasto y monte bajo

El fuego quemó entre el martes y el miércoles 300 hectáreas de monte bajo y pastos en Bustarviejo, Valdemanco y Garganta de los Montes. El siniestro se inició sobre las ocho de la tarde, cuando dos rayos impactaron en la parte alta del monte Mondalindo y prendieron entre la vegetación. El fuerte viento y la rocosa orografía del terreno complicaron la extinción, que se prolongó hasta las 19.30 de ayer. Nueve bomberos fueron atendidos por inhalación de humo. Cuatro de ellos, trasladados al hospital, donde recibieron el alta poco después.

Una tormenta seca con abundante aparato eléctrico fue la responsable del incendio que arrasó durante la tarde del martes y todo el miércoles 300 hectáreas de monte bajo y pastos en los municipios serranos de Bustarviejo, Valdemanco y Garganta. Dos rayos cayeron en el monte de Mondalindo, una zona de difícil acceso, muy escarpada y con un gran desnivel. A las 19.30 de ayer, los bomberos de la Comunidad de Madrid dieron por controlados los cinco pequeños focos que aún continuaban vivos.

"Vi cómo caían dos rayos y todo comenzó a arder", describe un testigo que pasa sus vacaciones en Bustarviejo. "Luego", continúa, "las llamas empezaron a bajar por la ladera, pero los bomberos las controlaron mucho antes de que llegaran a las viviendas. A la 1.30 de la madrugada todo estaba lleno de humo y la verdad es que asustaba", relata.

Un portavoz de Emergencias 112 señaló que en ningún momento hubo peligro para la población. Añadió también que el área quemada no tiene un alto valor forestal al tratarse de matorral y jara. La resina de la jara, altamente combustible, contribuyó a la rápida propagación del fuego, que se llegó a observar desde otras localidades.

Zona rocosa

Al mismo tiempo, se produjeron en pueblos de los alrededores otros cuatro incendios, que fueron controlados con rapidez. "Fue más complicado hacerse con el incendio de Bustarviejo debido a que las llamas comenzaron en una zona muy rocosa a la que era muy complicado acceder", asegura un portavoz del 112.

Las mismas fuentes señalan que el fuerte viento racheado fue el que contribuyó a que varios bomberos inhalaran humo al quedar atrapados en la humareda, señala el mismo portavoz. "Las dotaciones subieron, pero el viento giró sin previo aviso y 15 bomberos inhalaron humo. No necesitaron que se les rescatara, bajaron por sí mismos", explica.

Los nueve bomberos más afectados por el humo fueron atendidos en el lugar del incendio por dos ambulancias del Summa (Servicio de Urgencias Médicas de Madrid) y por sanitarios de la Cruz Roja. No obstante, cuatro de ellos tuvieron que ser trasladados al hospital de La Paz para que se les realizase una exploración más completa. Posteriormente, fueron dados de alta.

El terreno, muy escarpado, obligó a los bomberos de la Comunidad de Madrid a buscar pistas forestales que les acercaran al núcleo de las llamas. La caída de la noche complicó los trabajos de extinción, ya que los helicópteros y aviones de extinción suspendieron su trabajo debido a la escasa visibilidad. Los vuelos se reanudaron al amanecer.

En la extinción intervinieron 30 dotaciones de bomberos, ocho retenes de la Dirección General de Medio Natural, cinco helicópteros y dos hidroaviones. Los helicópteros cargaban el agua de la piscina municipal de Bustarviejo, coordinados por otro helicóptero que, desde más altura, vigilaba los trabajos. Por lo tarde, utilizaron el pantano de Pedrezuela.

Ayer por la tarde seguían activos cinco focos muy reducidos, que los bomberos trataban de apagar con los helicópteros. "Desde tierra no se puede llegar, y desde el aire no resulta tan sencillo, porque al tratarse de frentes pequeños hay que acertar cuando el agua cae y en algunas ocasiones se falla", comentaba un portavoz. La ventaja con respecto a la mañana era que el viento había amainado. Los helicópteros transportan en cada viaje 800 litros de agua.

Desde la Comunidad se continúan ofreciendo recomendaciones a los ciudadanos para evitar los incendios en este verano de gran calor. El Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales recomienda no hacer fuego en el monte sin permiso, evitar tirar colillas, plásticos, papeles y cristales. También se recomienda despejar de vegetación las zonas que rodean las líneas eléctricas y avisar en cuanto se observe un fuego.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de agosto de 2003