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Necrológica:

Domingo García-Sabell, médico, escritor, político y humanista

Domingo García-Sabell, un médico que conjugó además las facetas de escritor y político, todo desde una perspectiva humanista, falleció ayer en su domicilio de A Coruña a los 93 años, según informó la subdelegación del Gobierno. Todo el mundo político y cultural de Galicia pasó por la capilla ardiente instalada en la tarde de ayer en el salón de sesiones del Palacio de María Pita. Sus restos recibirán sepultura hoy en el cementerio de Boisaca de su ciudad natal, Santiago de Compostela.

Domingo García-Sabell estaba casado con Elena Tormo y tenía dos hijas, Elena y Teresa, concejala socialista en Santiago y ex esposa del líder del BNG Xosé Manuel Beiras. Fue el ejemplo más relevante de la emergente burguesía liberal galleguista cuyo desarrollo y consolidación truncó la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista. Estudió Medicina en la Universidad compostelana, donde fue uno de los impulsores de la FUE, el sindicato estudiantil republicano, y posteriormente en Suiza y Berlín.

De regreso a Santiago, trabó amistad con Valle-Inclán, Unamuno, el médico humanista Roberto Novoa Santos y el intelectual galleguista Alfonso Castelao. Símbolos todos ellos de los parámetros vitales de García-Sabell: la inquietud intelectual, la visión antropológica de la medicina y su ideología política, que él definía como "nacionalismo liberal".

En 1936, su militancia en el Partido Galeguista le ocasionó una breve estancia en el campo de concentración de Labacolla (Santiago) y el veto para acceder a la docencia universitaria. En la posguerra, el médico internista santiagués fue una de las principales referencias del nacionalismo represaliado y uno de los impulsores de la decisión de abandonar la acción política por la actividad cultural. Una medida que le ocasionó el rechazo de las nuevas generaciones militantes, a finales de los años sesenta.

Domingo García-Sabell, que presidió Editorial Galaxia, la concreción de esa resistencia cultural, escribió multitud de ensayos sobre temas culturales o científicos, entre ellos Tres síntomas de Europa: Joyce, Van Gogh y Sartre (1968), Notas para una antropología del hombre gallego (1972), Análisis existencial del hombre gallego enfermo (1991) y Paseata alrededor de la muerte (1999). Tradujo también al gallego a Heidegger y Joyce.

En 1977 fue elegido presidente de la Real Academia Galega, a la que pertenecía desde 1957. "Toda su vida fue un compromiso con una Galicia dueña de sí misma y con su idioma, en los tiempos difíciles en los que el compromiso era un riesgo. En la Academia fue uno de los principales impulsores de su renovación y resurgimiento, en los años ochenta", señaló ayer el actual presidente de la institución, Xosé Ramón Barreiro.

Aquel mismo año, 1977, fue senador por designación real en la Legislatura Constituyente. En la etapa preautonómica fue asimismo uno de los impulsores de Realidade Galega, un colectivo de personalidades que promovían la conveniencia de que el galleguismo impregnase a todos los partidos democráticos, en lugar de constituir una formación propia. El Gobierno centrista de Leopoldo Calvo Sotelo le designó como primer delegado del Gobierno en Galicia, un cargo que desempeñó también durante los mandatos socialistas. En 1996, dos días antes de que José María Aznar tomara posesión como presidente del Gobierno, presentó su dimisión.

Al año siguiente dimitió también de su puesto en la Real Academia Galega. Los últimos años de su presidencia, un numeroso grupo de escritores había cuestionado (y protagonizado un sonoro encierro en la Academia) la compatibilidad de ambos cargos, sobre todo después de que García-Sabell, como representante del Gobierno, impugnase un decreto autonómico sobre la enseñanza del idioma gallego.

Hasta que, hace un par de años, una enfermedad cerebral irreversible lo apartó de la vida pública, Domingo García Sabell mantuvo una intensa actividad intelectual y social. Miembro de varias academias y del Club de Roma, era el decano de los jurados del Premio Príncipe de Asturias.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de agosto de 2003