Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La presión china obliga a Corea del Norte a hacer concesiones en la crisis nuclear

Pyongyang acepta conversaciones a seis bandas en lugar de negociar sólo con EE UU

Después de meses de tensión, el régimen de Kim Jong Il aceptó el viernes la celebración de conversaciones multilaterales -con Estados Unidos, China, Corea del Sur, Japón y Rusia- para poner fin a la crisis desatada por la confesión de Corea del Norte de que tiene un programa militar nuclear. Pyongyang se ha visto obligado a realizar concesiones para solucionar la crisis ante el endurecimiento de la política de China, su principal aliado. Pekín ve cada día con más preocupación los juegos nucleares de su vecino, que pueden desencadenar el rearme de toda la zona.

El anuncio del diálogo a seis fue realizado en Moscú tras una reunión entre el viceministro de Exteriores ruso, Yuri Fedótov, y el embajador norcoreano, Pak Ui Chun. EE UU, principal implicado en la crisis, recibió con cautela la noticia. "Veremos a dónde nos lleva esto y si conseguimos avanzar", dijo un portavoz de la Casa Blanca. Pyongyang aceptó las conversaciones multilaterales, que podrían celebrarse en septiembre, después de que EE UU indicara que estaba dispuesto a mantener reuniones bilaterales en el curso de éstas.

Corea del Norte siempre pretendió conversaciones bilaterales con Washington para obtener un pacto de no agresión y ayuda económica antes de desmantelar su programa nuclear. EE UU, por el contrario, exigía la presencia de sus aliados, Corea del Sur y Japón, principales amenazados por las eventuales bombas norcoreanas. China juega el papel de mediador pero, después del fulminante fracaso de la primera ronda de conversaciones a tres -Pyongyang, Washington y Pekín-, organizada en abril, endureció su posición hasta forzar las actuales concesiones. Pekín ha comenzado a perder la paciencia con su aliado, cuyos devaneos nucleares pueden llevar a Taiwan y a Japón a dotarse de armas atómicas, lo que originaría una peligrosa inestabilidad en la región.

"Lo más difícil está por llegar", dicen los expertos. El régimen norcoreano, el más aislado del mundo, tiene tras de sí todo un historial de trucos, engaños y falta de cumplimiento de los compromisos adquiridos. Lograr el desmantelamiento efectivo del programa nuclear de Pyongyang parece mucho más complicado para los inspectores del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) que buscar en Irak armas de destrucción masiva. El Gobierno de Kim Jong Il reconoció en junio que había obtenido plutonio de las 8.000 barras de combustible nuclear usado en la central de Yongbion. Es decir, que tenía plutonio suficiente como para fabricar seis bombas atómicas.

Las alarmas saltaron de nuevo en julio cuando los medidores colocados en Corea del Sur a lo largo de su frontera con el Norte detectaron kripton 85, un gas que se desprende al producir plutonio. Esto supondría que además de Yongbion, Corea del Norte cuenta con un centro secreto de reprocesamiento de combustible nuclear. La sola duda echa por tierra el plan manejado en Washington de realizar en Yongbion una operación quirúrgica, como la que llevaron a cabo en 1981 bombarderos israelíes contra la central que construía Irak.

Esta segunda crisis nuclear -la primera saltó en 1994- se originó cuando en octubre EE UU rompió las primeras negociaciones directas que mantenía con Pyongyang al reconocer la delegación norcoreana la existencia de un programa atómico militar. Corea del Norte se salió entonces del Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear.

"Los días del chantaje han pasado. Kim Jong Il está equivocado si piensa que desarrollando armas nucleares mejorará su seguridad", dijo el jueves el subsecretario de Estado norteamericano, John Bolton, quien viajó a Pekín, Seúl y Tokio para acercar posiciones. Bolton no se mordió la lengua y llamó a Kim Jong Il "dictador tirano", y le acusó de "vivir como un rey mientras mantiene a cientos de miles de sus ciudadanos encerrados en prisiones y a millones reducidos a la más abyecta pobreza masticando tierra como comida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de agosto de 2003