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Fiesta sorpresa a un fiscal destituido

En la noche del pasado martes, el mismo día que el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, anunció formalmente que Manuel Moix sustituirá a Mariano Fernández Bermejo, durante más de diez años fiscal jefe de la Comunidad de Madrid, amigos y familiares de este último le dedicaron una fiesta sorpresa. Para ello, le llevaron engañado al hotel Villarreal, para asistir a la presentación de un libro sobre el Defensor del Menor. Diversos carteles hábilmente colocados le convencieron de que era cierto lo que le habían anunciado y le condujeron hacia el salón de cócteles. Al abrir la puerta se encendieron las luces, que estaban apagadas, y pudo contemplar, sorprendido y emocionado, las más de cien personas que le aguardaban, entre ellas el antiguo fiscal y hoy magistrado del Supremo, José Antonio Martín Pallín, los fiscales Juan Martín-Casallo, José María Paz, María Concepción Bolufer y Félix Pantoja, este último actualmente vocal del Consejo General del Poder Judicial, y el rector de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), Virgilio Zapatero, además de amigos no juristas: antiguos futbolistas, cazadores -aficiones ambas practicadas por el homenajeado- y médicos. Estos últimos le regalaron un tubo de Trombocid con la indicación de que es "la mejor pomada para hacer desaparecer los cardenales". También le regalaron dos escopetas que Fernández Bermejo se comprometió a utilizar "sólo para cazar".-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de julio de 2003