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Un fuego en la Torre Eiffel obliga a evacuar a 3.000 personas

Un cortocircuito provoca un incendio en el piso superior, sin causar heridos

Tres mil personas evacuaron ayer la Torre Eiffel y sus inmediaciones tras declararse un incendio en la cumbre, que alberga un bosque de antenas de radio y televisión. El fuego comenzó en una masa de cables situada en el interior de un local de unos 40 metros cuadrados, donde se encuentran los elementos eléctricos que dan servicio a las instalaciones de telecomunicación. El incendio fue provocado por "un cortocircuito", según las escuetas explicaciones del prefecto de la capital, Jean-Paul Proust.

La Torre Eiffel ya sufrió otro incendio similar en una instalación eléctrica, en 1956.

Ninguna persona resultó herida durante la evacuación efectuada ayer, ni se produjeron movimientos de pánico. "No hubo gritos ni miedo, porque no nos dijeron que había fuego cuando nos ordenaron bajar", explicó uno de los visitantes evacuados, quien admitió que había notado cierto olor a quemado y que alguna persona de las que se encontraban en el tercer piso mencionó, en inglés, la palabra "fuego".

El equipo de seguridad de la torre está habituado a realizar evacuaciones, por ejemplo durante las falsas alertas de bomba y otros incidentes que afectan al edificio.

En el momento en que comenzó el fuego había unas 200 personas en la plataforma del tercer piso, justo debajo del local donde se supone que comenzó el siniestro.

Todo el perímetro de la Torre Eiffel fue cerrado por la policía en cuestión de minutos. Los bomberos subieron al tercer piso en los ascensores e inmediatamente cortaron la corriente eléctrica y accionaron una lanza de agua instalada con carácter permanente, dado el riesgo que presenta una instalación como esta, ocupada habitualmente por millares de personas.

La humareda se extinguió una hora después de iniciada. Fuera del perímetro acordonado se congregó una muchedumbre de curiosos mucho mayor de la habitual, que se llevarán la imagen de una torre coronada por humo negro, diferente a la que suelen registrar los 6 millones de visitantes anuales. Las emisiones de radio y televisión no sufrieron perturbación alguna a causa de los incidentes.

La Torre Eiffel, icono por excelencia de París y de Francia, se sostiene sobre un armazón de 7.300 toneladas de hierro. Medía 312 metros en el momento de su inauguración, en 1889, pero alcanza ahora los 324 contando con el mástil más alto de entre el centenar de antenas añadidas a la cumbre. El público sólo tiene acceso a los tres primeros pisos, aislados de las instalaciones situadas por encima de aquellos.

Concebida en el marco de la Exposición Universal -con la que se celebró el primer centenario de la Revolución Francesa-, la fuerza de este monumento es el producto del fértil cerebro del ingeniero Gustavo Eiffel y del fracaso de Guy de Maupassant y otros intelectuales y artistas de la época, que fustigaron la erección de la torre. Lo que ellos llamaron "sombra odiosa" ya ha recibido más de 200 millones de visitantes a lo largo de su historia.

La empresa que gestiona las instalaciones, concesionaria del Ayuntamiento de París, confía en restablecer la normalidad a partir de hoy, aunque el incendio podría provocar una propaganda negativa para la venta de entradas. El alcalde de la capital, Bertrand Delanoë, prefiere que se verifiquen todos los elementos de seguridad antes de echar las campanas al vuelo. El alcalde descarta toda relación entre el fuego y el nuevo sistema de iluminación, compuesto por 20.000 bombillas que parpadean diez minutos cada hora, desde el anochecer a las 2 de la madrugada.

El cordón policial y la mayor parte de las dotaciones de bomberos se retiraron a primera hora de la noche, dejando sólo retenes por precaución. El público volvió a circular por el perímetro como otras muchas noches del mes de julio. Menos gente, en todo caso, que en veranos anteriores: París, semiabandonado por sus habitantes, no se ha llenado de turistas en esta época dominada por la crisis económica y el miedo a los actos terroristas contra los aviones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de julio de 2003