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Edu Alonso se tiene que bajar el sueldo para irse de vacaciones

Edu Alonso (Bilbao, 1974) cometió dos delitos. El primero, cobrar un sueldo demasiado alto para lo que el Alavés, su equipo, está dispuesto a pagar en Segunda División. El segundo, estar lesionado. Por eso, su equipo le castigó sin vacaciones.

Al terminar la pasada Liga, él compró billetes para viajar a Alicante con su esposa, embarazada de siete meses, pero el presidente del Alavés, Gonzalo Antón, caliente aún por el descenso, anunció que ponía en venta a todos sus futbolistas, que los lesionados (Jordi Cruyff y Edu Alonso) se quedarían sin vacaciones, recuperándose en Vitoria, y que quienes se negaran a marcharse quedarían la próxima temporada al cargo de un preparador físico "mañana, tarde y noche". De momento, se están cumpliendo sus amenazas. Jordi tuvo suerte, firmó el finiquito hace semanas y se marchó. Edu Alonso no.

"Trabajo de lunes a viernes, de 10 a una y de cuatro a seis, y mis vacaciones son los sábados y domingos", explicaba estos días, a modo de presentación. Durante un mes, ha trabajado sin que le permitieran seguir su recuperación fuera de Vitoria. Los médicos admitían su mejoría", pero no le daban el alta, obedeciendo órdenes del doctor Antón.

Nada de lo que le ha ocurrido a Edu Alonso se entendería si su sueldo no fuera alto. Él fichó el verano pasado del Las Palmas, que le adeudaba 600.000 euros. El jugador se los perdonó a cambio de que el Alavés se ahorrara pagar una indemnización. Gracias a eso, obtuvo un buen sueldo. Pero ahora el club vitoriano, tras el descenso, no estaba dispuesto a cargar con él. Como medida de presión, lo recluyó en la ciudad deportiva. Así, pretendía que firmase la rescisión voluntaria o que rebajara su sueldo.

El jugador se ha resistido hasta que, harto de la presión, claudicó el lunes: el sueldo que debía cobrar en dos años lo repartirá en las próximas tres temporadas. Y, milagro: de manera instantánea, le han concedido el alta médica. Ahora que todos sus compañeros han regresado de las vacaciones, a él le han concedido cinco días de permiso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de julio de 2003