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Reportaje:

La tiranía del 'pinganillo'

Gorospe ordenó a los ciclistas del Euskaltel que no tiraran cuando podían descolgar a Vinokurov

El pinganillo es, en el argot ciclista, el auricular que llevan todos los corredores para recibir las órdenes transmitidas desde sus coches por el director de cada equipo. Un adelanto técnico que se ha generalizado en los últimos años y del que algunos desconfían porque reprime la iniciativa del ciclista y anula su intuición, sometiéndolo a la tiranía de las órdenes que recibe por el canal interno. Eso fue lo que sucedió ayer al Euskaltel. Su director, Julián Gorospe, dictó que la etapa imponía una estrategia conservadora y Haimar Zubeldia e Iban Mayo perdieron la ocasión de descolgar a Alexandre Vinokurov, lo que les hubiese situado a tiro de piedra del podio de París.

Las extrañas maniobras del Euskaltel empezaron en el Tourmalet, cuando Ullrich lanzó un ataque para intentar descolgar a Armstrong. La tentativa fue fallida, ya que a la rueda del alemán acabaron sumándose el estadounidense, Mayo y Zubeldia. Pero la arrancada de Ullrich tuvo otra consecuencia: dejó cortado a Vinokurov, el tercero en discordia en la lucha por el Tour. El cortocircuito del kazajo abría grandes posibilidades para los corredores del Euskaltel, que estaban cuarto y quinto en la general a cuatro minutos de Vinokurov y podían aspirar a infligirle el golpe definitivo.

Pero Gorospe no estaba por la labor. "Nos dijo que no arriesgáramos", admitió Zubeldia. En lugar de colaborar con Armstrong y Ullrich para distanciar al kazajo, los dos corredores vascos no les dieron relevos. Y eso que Vinokurov estaba ya un minuto por detrás y que su compañero de equipo, el colombiano Botero, escapado al principio de la etapa, se quedó a esperar al kazajo para ayudarle.

La situación se repitió en Luz Ardiden. Mayo trató de seguir el ataque de Armstrong, pero no pudo con el estadounidense. Finalmente, tanto él como Zubeldia se quedaron junto a Ullrich, que tuvo que llevar todo el peso de la ascensión. "Tranquilos, no hay que arriesgar", les insistía Gorospe por el dichoso pinganillo. Mayo únicamente esprintó a unos metros de la meta para llevarse la bonificación por el segundo puesto en la etapa. Vinokurov perdió casi minuto y medio respecto a los dos vascos, pero conserva un margen suficiente para defender su podio.

De los principales ataques de Euskaltel en este Tour sólo uno, el que protagonizó Zubeldia en la etapa con final en Ax-3 Domaines, partió de una orden expresa de Gorospe. Los latigazos de Mayo en Alpe d' Huez y el pasado domingo en el Peyresourde fueron responsabilidad exclusiva del corredor, según han confesado él mismo y su director. Pero Gorospe no piensa cambiar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de julio de 2003

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