Entrevista:MICHAEL LÓPEZ-ALEGRÍA | Astronauta de la NASA

"Me gustaría ser James Bond"

Pregunta. ¿Miguel o Michael?

Respuesta. Da igual.

P. Se lo digo porque aquí barremos para casa, sin tener en cuenta que es usted un oficial de la Marina de los Estados Unidos.

R. Mi nombre es Michael. Mi certificado de nacimiento pone Michael Eladio.

P. ¿Le miran como a un dios?

R. Nadie. Ni mi hijo de tres años.

P. ¿Se vio la trilogía de La guerra de las galaxias?

R. Sólo la primera que salió.

P ¿Y también en este caso la realidad imita al arte?

R. La película es, como suelen ser las de Hollywood, para gustar a la gente. Nuestra vida no es así.

P. ¿Menos emocionante que en el cine?

R. Quizás más emocionante, porque es de verdad.

P. "En el espacio, la falta de gravedad hace que el pipí no caiga en su sitio". ¿Sabe que en la Tierra también les pasa a muchos varones, con gravedad y todo?

R. Sí, tiene razón [ríe]. Pero los militares de aviación siempre queremos tirar las bombas en su sitio. Lo que pasa es que hay un círculo de probabilidad de error. Y, debido a la gravedad, es más pequeño en tierra que en el espacio.

P. ¿Le gustan más las pildoritas espaciales que la paella o la fabada?

R. Mucho menos.

P. ¿De qué color es el cielo?

R. Negro.

P. Una pregunta clásica: ¿Ha visto a Dios o a alguien de su familia por ahí arriba?

R. Ni a Dios ni a su familia.

P. ¿Existen los marcianos?

R. Tengo mis dudas. Puede que un día haya habido vida en Marte. Pero marcianos así, de todos los días, no creo.

P. ¿Con qué sueña?

R. Con volar, pero sin nave. Por eso es tan agradable flotar en el espacio. Muy a menudo sueño con poder tirarme de un edificio y volar como un pájaro.

P. Es un hombre entrenado para el autocontrol. ¿Qué le hace perder la cabeza?

R. No pierdo la cabeza muy a menudo, de verdad.

P. ¿Ni siquiera por una mujer, ahora que no nos oye la suya?

R. A lo mejor. Depende de la mujer.

P. ¿Tiene psicoanalista de cabecera?

R. Puede que lo haya necesitado, pero no lo he conseguido.

P. Aconsejó a Pedro Duque, ante su primer viaje espacial, que se divirtiera y que tuviera tiempo para asomarse a la ventana.

R. Porque sientes incredulidad. Sabemos dónde nos encontramos. Pero es una sensación tan fuera de serie que hay que pincharse de vez en cuando para asegurarnos de que estamos allá.

P. Dice que les entrenan cada vez con más estrés, para que arriba se soporten unos a otros. ¿Lo logran?

R. Eso se hace para las misiones largas. En las cortas, igual que no hay casi tiempo para asomarse a la ventana, tampoco lo hay para enfadarse.

P. ¿Es más llevadero un cabreo con un compañero en la nave o en casa con su señora?

R. Con mi señora [ríe], porque al día siguiente siempre se puede solucionar. Y si no, pues tampoco pasa nada.

P.

¿Le apetece volver al espacio, tras el accidente del Columbia?

R. Sin ninguna duda.

P. ¿No tendrá miedo?

R. Supongo que sentiré algo, sobre todo durante la reentrada. Después del accidente del Challenger todos temíamos más el despegue. Tras el del Columbia, habrá mucha más atención por parte de todos a la vuelta.

P. ¿Qué es lo primero que le apetece hacer al bajar a tierra?

R. Ducharme.

P. Afirmó que un piloto de Iberia gana tres veces más que usted. ¿Se atreve aún a subirse a nuestros aviones?

R. Sí. A lo mejor me dicen que ahora ya son cuatro veces.

P. ¿Hay algo o alguien que le excite más que ir al espacio?

R. Me gustaría ser James Bond, porque me parece también una vida variada e interesante. Pero estoy contento con mi profesión.

P. "No sirvo para ser médico ni otra cosa realmente valiosa". ¿Lo de astronauta está chupado?

R. Es bastante fácil. Lo difícil es ser seleccionado. Pero el entrenamiento y las misiones son bastante entretenidas y fáciles, y, como nos gusta, no lo sentimos como un trabajo.

P. De pequeño dudó entre hacerse astronauta o bombero. ¿Seguro que no se equivocó?

R. Puede ser [ríe]. Pero no me arrepiento.

P. ¿Y si no le hicieran comandante de la Estación Espacial Internacional, como desea?

R. Pues sería bombero.

PERFIL

Con 44 años y un hijo, este madrileño norteamericano, que aprovecha sus viajes a España para comer lenguado a la plancha -tiene un acreditado buen diente, le encantan los arroces y dice cocinar con éxito pastas y paella-, es amante de viajar, a pesar de que está acostumbrado a hacerlo, y lejos, y del bricolage

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 05 de julio de 2003.