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La huelga de miles de trabajadores del espectáculo amenaza los festivales franceses

El certamen de Marsella y la apertura de Aix-en-Provence se han suspendido

Cada año se celebran en Francia, sólo durante el verano, unos 250 festivales. El teatro, la danza y la música, los espectáculos en vivo, son los grandes protagonistas de unas celebraciones que atraen a decenas de miles de espectadores. En todas esas representaciones trabajan miles de técnicos y artistas, que montan las luces o las tarimas, mueven el coro o interpretan papeles secundarios. Son entre 57.000 y 90.000 profesionales, según fuentes muy contradictorias, adscritos a un régimen de protección social especial ahora en peligro. El proyecto de reforma, pactado por la patronal y sindicatos minoritarios, ha sido rechazado por el conjunto de la profesión, que se ha declarado en huelga.

El festival de danza de Montpellier se ha dado por acabado después de que en tres días sólo hubiera podido celebrarse una representación. El de danza de Marsella se considera anulado, el de ópera de Aix-en-Provence ha renunciado ya a la gala de apertura del próximo día 4. "Al no haber podido efectuar los ensayos previstos no estamos en condiciones de garantizar el nivel de calidad propio del certamen", dijo ayer Stéphane Lissner, director del mismo. "Y no sólo se trata de una cuestión de exigencia artística, sino también de la seguridad de artistas y espectadores", añade. Para Lissner, "es posible que Aix tenga que declararse en suspensión de pagos, pues el 64% de nuestro presupuesto depende de taquilla y venta de derechos. Ningún seguro nos cubre del riesgo de huelga".

En la vecina Aviñón aún esperan poder levantar el telón el día 8, pero la inquietud crece. "Si el miércoles no cesa la huelga, ya no tendremos tiempo de montar todos los decorados y locales necesarios para el día 8", explica el servicio de prensa del más conocido de todos los festivales de teatro.

Para el director del mismo, Bernard Faivre d'Arcier, "los trabajadores temporales piensan haber dado con una acción potente, espectacular y salvadora al proponer el boicoteo de las empresas que, precisamente, les dan empleo y justifican la existencia misma de una categoría específica. Puede que la acción sí sea espectacular. Un verano sin festivales, eso interesará a los medios de comunicación, al menos durante cuatro o cinco días. Luego vendrá el Tour de Francia".

Para Aviñón, una de las ciudades más endeudadas de Francia, la anulación del festival sería un drama. La ciudad dejaría de ganar varias decenas de millones de euros -se habla de unos 40 si se tiene en cuenta el festival oficial y los más de 500 espectáculos del off- y por eso, desde el domingo, los trabajadores recorren la ciudad repartiendo una esquela en la que se comunica que "El Festival de Aviñón ha muerto", y se culpa a la patronal y al ministerio de ello.

Ayer noche, los directores de los festivales de Aviñón, Aix-en-Provence y Marsella se entrevistaban en París con el ministro de Cultura, Jacques Aillagon. El portavoz del Gobierno, François Baroin, había abierto por la mañana una puerta a la esperanza al afirmar que "los poderes públicos tenemos todo el interés del mundo en salvar los festivales y ayudar a la actividad artística". Pero el ministro Aillagon dijo anoche que su Gobierno mantiene el protocolo de acuerdo alcanzado el pasado 26 de mayo entre la patronal y tres sindicatos minoritarios para cambiar el régimen específico de la indemnización de paro para los trabajadores temporales del espectáculo, en declaraciones al telediario nocturno de la cadena France 2, informa Efe.

Solidaridad

Al margen de los grandes certámenes, también se solidarizaban con los trabajadores instituciones como la Comedie Française, varios teatros parisienses o incluso rodajes de películas, como Illustre inconnue, del debutante Marc Fitoussi, que se sumaron al movimiento huelguístico.

La clave del conflicto está en que si hasta ahora, para tener derecho al paro y a la Seguridad Social, los trabajadores temporales debían haber trabajado 507 horas en un periodo de 12 meses, ahora éste se reduce a 10 meses y las prestaciones de paro ya no cubrirán un año, sino sólo ocho meses.

En los últimos 10 años, el número de trabajadores temporales se ha cuadruplicado, en buena parte porque las empresas recurren a ese tipo de contratos para no tener que pagar la integridad de los salarios.

"Te dicen que vas a trabajar durante todo el mes, pero ellos, la empresa, sólo te declarará 15 días. Los otros 15 dejan que te los abone el paro. Y eso funciona así sobre todo en las televisiones privadas. Es un régimen de o lo tomas o lo dejas. Y ya son muchos los que están en la calle", explicaba uno de ellos en una manifestación celebrada en París.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de julio de 2003