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La OMS da la epidemia de neumonía asiática por controlada en Pekín

La agencia considera que ya ha pasado el peligro de contagio a escala internacional

Siete meses después de que surgiese el primer caso en la provincia china de Guangdong, Pekín ha vencido la neumonía asíática. La Organización Mundial de la Salud (OMS) anuló ayer la recomendación de no viajar a la capital y sacó la ciudad de la lista de zonas afectadas por la enfermedad, donde permanecen Toronto y Taiwan. El descenso de casos en Pekín ha sido espectacular en dos meses. Con el control en China, la OMS señala que el riesgo de transmisión internacional es mínimo y por primera vez desde abril no desaconseja viajar a ningun lugar del mundo.

"Es un hito en la lucha contra el SARS [síndrome respiratorio agudo y grave], no sólo en China sino en el mundo", afirmó Shigeru Omi, director de la agencia para el Pacífico Occidental. Éste se desplazó a Pekín para hacer el anuncio junto a las autoridades chinas. El alcalde de Pekín, Wang Qishan, fue aún más entusiasta y autocomplaciente. "Esta victoria se debe al liderazgo fuerte y acertado del Partido Central y del Consejo de Estado", declaró en un comunicado.

La OMS asegura que las medidas de control impuestas por China han resultado efectivas. La portavoz de la agencia, Maria Cheng, afirmó ayer a este diario: "A pesar de no conocer el origen de la mayoría de los casos, las autoridades chinas han aislado a los pacientes al menor síntoma, lo que ha permitido romper la cadena de transmisión". El último caso de neumonía asiática detectado en Pekín data del 29 de mayo. El periodo de incubación de la enfermedad es de 10 días. Superado el doble de ese tiempo, la OMS también retiró ayer a Pekín de las zonas afectadas, donde sólo permanecen Taiwan y Toronto.

La decisión de levantar el consejo de no visitar Pekín se ha basado en varios factores, según Omi: el descenso de casos, el sistema de vigilancia establecido por las autoridades y la eficacia de las medidas de prevención. "Tras un cuidado análisis, la OMS ha concluido que el riesgo para los viajeros es mínimo ahora", dijo, y alegró el día a las compañías aéreas y al sector turístico, uno de los más dañados por la neumonía.

2.521 contagiados

La capital china era el único lugar del mundo en el que quedaba en vigor la recomendación de la agencia. En Pekín, un total de 191 personas han fallecido y 2.521 han resultado contagiadas, de las que sólo quedan 43 hospitalizadas. En pleno auge de la epidemia la cifra superaba el millar. La OMS considera que por debajo de los 60 enfermos el riesgo de transmisión es ínfimo. Omi advirtió de que hay que mantener la vigilancia para evitar un rebrote.

En China el número de afectados asciende a 5.326 desde el principio de la epidemia. La mortalidad ha sido de un 7%, más baja que en otras partes del mundo. Cheng señaló que las razones para esa baja mortalidad "son desconocidas". La mortalidad en Toronto ha sido del 19%, porque, según Cheng, "afectó principalmente a personas mayores, en muchos casos con patologías previas".

La OMS siempre ha insistido que el control de la enfermedad en Pekín era fundamental para controlarla en el mundo. En la capital china, el descenso de casos ha sido espectacular. A principios de mayo, la ciudad registraba unos 100 infectados al día. La cifra cayó a la decena diaria a mitad de mes e inmediatamente a la ausencia de casos. La OMS dudó en un principio de estos datos. Prueba del desconcierto la dio el responsable de la OMS en China, Henk Bekedam, quien el 8 de mayo declaró: "No debería sorprendernos que el SARS continúe durante los próximos seis o 12 meses". Pero el 4 de junio, la OMS señaló que las cifras chinos parecían "correctos aunque difíciles de creer".

El recelo inicial de la OMS estuvo justificado. La enfermedad surgió en noviembre en la provincia china de Guangdong, pero China sólo envió un mínimo informe a la OMS el 11 de febrero. Poco después la enfermedad saltaba a Hong Kong, Vietnam, Canadá y Singapur. China no reconoció hasta finales de marzo la relación entre él brote de neumonía de Guangdong y el SARS. "Los chinos sabían que era una enfermedad nueva desde el principio. Hay muchas neumonías atípicas, pero ninguna infecta al personal sanitario", declaró el director ejecutivo de Enfermedades Transmisibles, David Heymann. Sin embargo Cheng afirmó ayer: "La colaboración con China es buena".

Entre las dos afirmaciones, y tras las críticas abiertas de la OMS a la ocultación de casos, el Gobierno chino había pasado de negar la mayor a amenazar con la pena de muerte a quien propagase deliberadamente la enfermedad.

Ahora la OMS se apunta a la posibilidad de que además de las duras medidas chinas, el cambio de estación ha facilitado el descenso de los casos. Cheng afirmó ayer: "Puede que el aumento de temperatura haya favorecido la contención de la enfermedad. Estamos deseando que llegue noviembre, la fecha en la que surgió, para ver si el virus es estacional y resurge con el frío".

Ante la posibilidad, la OMS ha pedido a todos los gobiernos que refuercen las medidas de control de las enfermedades. "Hemos aprendido que hace falta un sistema de información y control desarrollado", afirmó Cheng. El viceministro de Sanidad, Gao Qiang, afirmó el compromiso del Gobierno de establecer un sistema efectivo de información epidémica, que cubrirá varias enfermedades infecciosas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de junio de 2003