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El jefe superior de Policía, relevado de su cargo

Desde enero se han cometido 43 homicidios en Madrid y su periferia

La alta tasa de criminalidad que vive Madrid en los últimos meses ha pasado factura al jefe superior de Policía de Madrid, Juan Bautista Zurera Moltó. El director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, le comunicó ayer que va a ser relevado de inmediato de su cargo, sólo un año y medio después de haber tomado posesión. El actual jefe de policía de Cataluña, Miguel Ángel Fernández Rancaño, será quien le sustituya en el puesto.

Los 43 homicidios que ha registrado el territorio controlado por la Jefatura Superior de Policía (las poblaciones con más de 50.000 habitantes) componen una de las tasas más altas que se recuerdan en los últimos años en la región. A ellos se unen los 72 registrados durante el año anterior. Además, cada día se denuncian en la región más de 700 hechos delictivos, de los que más de 100 son robos. En 2002, las infracciones conocidas por la Jefatura de Madrid subieron un 11,68% con respecto al año pasado: pasaron de 337.224 en 2001 a 376.619 en 2002. Los diferentes planes para luchar contra la criminalidad han sido insuficientes para frenar la escalada de delincuencia. Más de 300 policías antidisturbios salieron a patrullar desde el pasado octubre por las noches en los distritos con mayor delincuencia: Centro, Tetuán, Puente de Vallecas, Usera y Villaverde. Al final sólo sirvió para que los delincuentes se marcharan a los distritos limítrofes, donde se incrementó el número de denuncias por robos.

Zurera tomó posesión el 10 de enero de 2002 en la Delegación del Gobierno en Madrid, ante su sucesor, Julio Corrochano, que desde entonces se convirtió en el comisario general de Policía Judicial de la Dirección General de la Policía. Natural de la localidad cordobesa de Aguilar de la Frontera, ingresó en el Cuerpo Nacional de Policía en 1973, con la categoría de inspector. Su ascenso a comisario tuvo lugar en 1991, tras lo cual fue destinado a la comisaría de Centro. En julio de 1996 se convirtió en el máximo responsable de la División de Formación y Perfeccionamiento de la Policía, cargo que ocupó hasta que fue nombrado jefe superior de Madrid hace 17 meses.El relevo de Zurera al frente de la jefatura de Madrid era un secreto a voces que se retrasó hasta ayer para que la decisión no influyera en el electorado y en los comicios municipales. El director general de Policía, Agustín Díaz de Mera, le comunicó ayer en persona la decisión de su relevo. Fuentes policiales destacaron que Zurera será destinado a la Dirección General de la Policía, aunque aún se desconoce su puesto concreto. Ayer se barajaba su incorporación al Consejo de la Policía, un órgano sin contenido en el que se refugia a los altos cargos cuando se les destituye. De esta forma, mantiene sus retribuciones económicas. "Ha tomado la decisión con el comportamiento que tiene acreditado como caballero. Su labor al frente de Madrid le permitirá elegir el puesto que quiera", señaló Díaz de Mera.

El director de la Policía destacó que el relevo de Zurera no es una destitución, sino "una consecuencia de la necesaria vita-lización dentro de las instituciones". "La renovación tiene que ver con la vitalidad de las instituciones, en general, y de la corporación policial, en particular. Debe ser asumida con normalidad", señaló Díaz de Mera. Éste elevará la propuesta de cambio al ministro del Interior, Ángel Acebes, que será el que deba ratificar el cambio. Éste puede producirse en 10 o 15 días, como máximo.

Zurera declinó hacer declaraciones a este periódico sobre su cambio de destino. Tan sólo se limitó a decir que no estaba "disgustado en ningún caso". Sin embargo, el jefe superior destituido confesó ayer durante un almuerzo con los jefes de las brigadas y otros mandos de la jefatura que su cambio se debía "a razones políticas", aunque no precisó cuáles. Fuentes próximas a Zurera comentaron que estaba "afectado" por el cambio y que no se lo esperaba.

La propuesta de Díaz de Mera incluye que el actual jefe superior de Policía de Cataluña, Miguel Ángel Fernández Rancaño, se haga cargo de la jefatura de Madrid. Nacido en Lugo hace 53 años, ingresó en el entonces Cuerpo General de la Policía en 1972. Ha prestado servicio en áreas operativas como la Comisaría General de Información o la de Seguridad Ciudadana. Ascendió a comisario en la promoción de 1990. Tras ser el jefe de la comisaría de Burgos, fue nombrado máximo responsable de la policía en Galicia desde julio de 1994. Uno de sus éxitos en las tierras gallegas fue la aplicación del llamado Plan Libertad y Seguridad Ciudadana, que llevó a cabo en colaboración con las policías locales y la Guardia Civil. Este dispositivo situó a Galicia en un nivel de criminalidad inferior al nacional (41,7 por mil frente al 55,14). Entre sus logros, también destaca la lucha contra el narcotráfico. Bajo su dirección, el 10 de junio de 1999, la policía se incautó de más de 5.000 kilos de cocaína en el municipio coruñés de A Pobra.

En Barcelona, Fernández Rancaño logró detener en febrero pasado al conocido como homicida del Putxet, que mató a dos mujeres en un aparcamiento.

Noticia falsa

Fernández Rancaño tomó posesión de la jefatura de Cataluña el 21 de julio de 2000, en sustitución de Francisco Arrebola Larrubia. La destitución de este último se produjo cuatro meses después de que confirmase en un programa de radio en directo que una joven había quedado tetrapléjica tras haber sido apaleada por unos rapados en Barcelona. La noticia, que causó una gran alarma, resultó ser falsa.

El futuro jefe superior se dio de alta en el PSOE en la Agrupación Socialista de Chamberí en 1987. Pero pidió la baja en 1996, el mismo año que ganó las elecciones generales el PP. Tiene fama de ser una persona muy seria y eficaz en su trabajo, a la par que dura. Eso sí, mantiene malas relaciones con los sindicatos policiales. De hecho, alguna central sindical elevó un escrito al director general de la Policía en el que se quejaba del duro trato que tenía con algunos comisarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de junio de 2003