La palmera
Una palmera recorta el cielo anaranjado por las farolas de la plaza Anselmo Clavé. Mi madre me pone el chupete, me da un beso y se va a la churrería a comprar patatas fritas. Ahora aparece mi padre que agita el carrito. Mi madre lo llama, no tiene suelto. Se va con la cartera en la mano. Vuelvo a la misma visión del principio: la palmera sobre el fondo naranja. Aparecen Rosa y José, una pareja joven que me mira con la ilusión de los que acaban de tener una hija. Se me llevan con el carrito a paso tranquilo. Tengo una nueva familia. Este sueño lo viví con mucha intensidad, hasta el punto de creer que era una niña robada. Busqué fotos de mi madre, Rosa, embarazada. No encontré ninguna. Mis padres siempre explican como anécdota que soñé que me habían robado en la plaza del Repartidor. Quizá cuando yo nací había palmeras en la plaza del Repartidor.


























































