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Los acusados de agredir a dos policías en el centro de Capuchinos niegan los hechos

La versión de los testigos y la de los agentes fue contrapuesta

Los dos jóvenes que ayer se sentaron en el banquillo acusados de agredir a otros tantos policías nacionales en enero de 2002 cuando éstos trataban de dispersar una protesta frente al centro de internamiento de inmigrantes de Capuchinos se proclamaron inocentes. Los agentes declararon en cambio que los imputados se revolvieron con patadas e insultos contra los policías; versión que no fue respaldada por los testigos.

El 29 de enero del año pasado, después de que la policía nacional desmantelara la acampada con la que una veintena de jóvenes pretendía denunciar la situación del centro de internamiento de Málaga, los manifestantes -entre los que se encontraban los imputados- protagonizaron una sentada frente a las instalaciones y se encadenaron a la puerta. Los policías comenzaron a desalojarlos. Las versiones dadas ayer en el juicio difieren a partir de ese momento. Pedro Blanco y Nicolás Sguiglia -acusados de atentado por los incidentes- declararon que no agredieron a nadie y que tampoco vieron al otro imputado golpear a ningún policía. Ambos atribuyeron las lesiones de uno de los agentes a que cayó de rodillas sobre la escalinata del centro en el tumulto que se produjo a raíz del desalojo.

Blanco declaró que oyó a algunos agentes decir "vamos por el argentino", tras lo cual vio como se abalanzaban sobre Sguiglia. Este joven, de nacionalidad ítalo-argentina, está imputado además por lesiones. En su declaración ante el juzgado penal número 7, Sguiglia achacó que los agentes lo levantaran "en volandas" y lo llevaran al interior del centro a que era el único extranjero en la concentración. Allí, dijo, le propinaron "golpes, pisotones y patadas", de los que afirmó tener parte de lesiones. El juzgado de instrucción número 1 investiga la denuncia que los dos jóvenes pusieron contra los agentes.

El testimonio de los policías fue diametralmente opuesto. El jefe del dispositivo aseguró que "los dos jóvenes se revolvieron violentamente con patadas e insultos" contra dos agentes. Además, sostuvo que en varias ocasiones le advirtieron que abandonaran la protesta o tendrían que usar la fuerza. El segundo policía que declaró ratificó la versión de su compañero y precisó que a raíz de las patadas que le dio Sguiglia en la rodilla tuvo que ser evacuado en ambulancia.

Testigos de la defensa, entre ellos dos periodistas que cubrían la protesta, contradijeron la versión de los policías. Ninguno vio que los jóvenes agredieran a los agentes. Uno de los testigos declaró que vio cómo "siete u ocho policías" se abalanzaron sobre Sguiglia y "lo inmovilizaron con una agresividad exagerada", incluso apuntó que recibió "zarandeos y alguna patada". La Fiscalía pide 1,5 año de cárcel para cada uno por atentado y seis fines de semana de arresto y 420 euros de multa para Sguiglia por lesiones. La defensa pide la absolución. El juicio no quedó visto para sentencia porque faltó un policía. A la puerta de los juzgados, se concentraron unos 20 jóvenes en apoyo a los acusados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de mayo de 2003