Muere el compositor Luciano Berio, maestro del riesgo y la innovación

El músico, operado recientemente de la columna, falleció ayer en Roma a los 77 años

Luciano Berio, uno de los más destacados compositores y directores de orquesta italianos, infatigable experimentador de las cualidades fónicas de la materia sonora, falleció ayer en un hospital de Roma a los 77 años de edad. Berio, que presidía desde 2000 la Academia de Santa Cecilia, instalada en el nuevo Auditorio de la Música de la capital italiana, se había sometido a una operación de columna en una clínica privada diez días atrás. El compositor fue uno de los pioneros de la música electrónica en Italia, y su muerte provocó consternación ayer en el mundo musical italiano.

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El pasado marzo, Berio había presentado en Roma el Proyecto Pollini, la incursión en la música de cinco siglos del pianista italiano Maurizio Pollini. Fue una de las últimas apariciones públicas del director y compositor, famoso por su genio difícil. Nacido en Oneglia (noroeste de Italia) el 24 de octubre de 1925, Berio dedicó sus mayores esfuerzos a investigar las afinidades de la expresión vocal con la musical, saltando de la ópera a las composiciones de los Beatles. Los primeros pasos musicales los dio de la mano de su padre, Ernesto, para pasar después al Conservatorio de Milán.

La experiencia que habría de marcar su carrera musical llega en 1951, cuando comienza a trabajar con Luigi Dallapiccola, en Estados Unidos. Berio se inicia así en los métodos seriales, que desarrollará después en sus obras Tempi concertati (1958-59) y Allellujah II (1965-68). Poco después comienza una etapa de docente, como profesor en California, en la Universidad de Harvard y en la Juilliard School de Nueva York.

Entre 1973 y 1980, Luciano Berio dirige el Departamento Electroacústico del Institute de Recherche et Coordination Acoutique-musicale de París. Una etapa fecunda en la que el compositor italiano afianza su fama en Francia y en el mundo. En 1987 funda el Centro Tempo Reale de Florencia, y en 1993-94 ocupa la cátedra de Poética Charles Eliot Norton de la Universidad de Harvard. En septiembre de 2000 asume la presidencia de la Academia de Santa Cecilia de Roma, una prestigiosa institución musical que había despegado con la nueva sede del Auditorio-Parque de la Música. Berio estaba satisfecho de las iniciativas "popularizadoras" que había lanzado en el inmenso auditorio.

Su interés por la lingüística contemporánea le llevó a componer la serie de Secuencias para instrumentos solistas, que desarrolla entre 1958 y 1995, en la que figuran piezas polifónicas, aunque la indagación más profunda en la fusión de lengua y música la realiza en sus obras vocales. En Círculos, Epifanía para soprano y orquesta, Sinfonía y en Coro se confunden los sonidos verbales con los instrumentales. En sus obras líricas, Berio obtiene inspiración de la vida cotidiana y de acontecimientos políticos.

Premios

El 14 de mayo, el maestro había sido ingresado en una clínica privada de la capital italiana, donde se le practicó una intervención de corrección de la columna vertebral. Aunque el resultado de la operación fue bueno, días después surgieron complicaciones que obligaron a su ingreso precipitado en el hospital Gemelli de Roma, donde falleció ayer.

Padre de cinco hijos de tres matrimonios diferentes, Berio había sido profeta en su tierra, donde recibió numerosos premios y galardones. En 1995, la Bienal de Venecia le otorgó el León de Oro a la carrera, y había recibido importantes distinciones de las universidades de Siena y Turín, además de varios premios internacionales, como el Premio Imperial de Japón, reconocido internacionalmente como el Nobel de la música.

Luciano Berio, en una imagen de 2002.
Luciano Berio, en una imagen de 2002.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 27 de mayo de 2003.

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