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Crítica:MITSUBISHI OUTLANDER 2.0 16v. 4x4 | PRUEBA

Un familiar que se adapta a todo

Para ciudad, carretera y campo. El Outlander es el primer todoterreno ligero de Mitsubishi y se adapta a todos los usos. Tiene una carrocería de línea 'break' para la familia, un motor de gasolina que permite viajar a buen ritmo y unas suspensiones altas y tracción 4×4 para salir de excursión fuera del asfalto. Además, incluye un buen equipo de serie y unos precios competitivos.

En el espacio interior de las carrocerías familiares (break) con las suspensiones altas y la tracción 4×4 de los todoterrenos ligeros. El Outlander es el primer modelo de este tipo que lanza Mitsubishi y destaca por su versatilidad: se adapta perfectamente al uso diario como coche familiar, permite viajar con soltura en carretera y puede cumplir también como vehículo de ocio en el tiempo libre. Está pensado para familias jóvenes con estilos de vida activos. Pero llega al mercado con bastante retraso respecto a sus competidores (Toyota RAV 4, Subaru Forester, Honda CR-V...). Y no aporta grandes argumentos diferenciadores, salvo un interior más amplio y flexible de lo habitual y unos precios bastante competitivos, sobre todo teniendo en cuenta su equipamiento de serie.

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Nueva imagen

El Outlander es el primer modelo nuevo que lanza Mitsubishi desde que Mercedes adquirió el paquete de control del fabricante japonés. Y muestra la nueva imagen corporativa que identificará a esta marca en el futuro. El frontal en cuña con la parrilla dividida en dos partes simétricas es su seña de identidad. Y en este modelo va integrado en una carrocería de línea break subida en unas suspensiones todoterreno. Aunque el conjunto no aporta ningún rasgo muy llamativo, presenta una imagen sobria y poderosa, con unas llantas de medidas generosas, las aletas marcadas y una altura libre al suelo de 19,5 centímetros que refuerzan su presencia. Y tiene un aspecto moderno y equilibrado que integra bien el portón posterior y las barras del techo.

Muy amplio por dentro

El interior mantiene la misma sobriedad estética. Tanto el salpicadero como la consola central presentan un diseño simple y austero sin nada que sorprenda. Pero en contrapartida ofrece un espacio desahogado en todas las plazas, con unos asientos grandes y cómodos que sujetan bien en las curvas y mucha altura y espacio para las piernas atrás.

En realidad el mejor argumento del nuevo Mitsubishi es su sentido práctico, que se apoya en una amplitud y flexibilidad interiores muy funcionales. Los respaldos de las plazas traseras se pueden regular en inclinación y se pliegan por partes para ofrecer un volumen de carga espectacular. Y cuenta con una buena dotación de accesorios para objetos repartidos por todo el habitáculo: dos posavasos y un apoyabrazos con doble hueco en la zona del freno de mano, bolsas en las puertas y detrás de los respaldos, otro espacio a la izquierda del volante, dos posavasos más en el apoyabrazos trasero y más huecos suplementarios en el maletero.

Por lo demás, los acabados son correctos, con materiales de calidad media y algunos plásticos de aspecto mejorable. Pero los ajustes entre las piezas son buenos y dan sensación de solidez. Y el acertado compromiso de las suspensiones permite viajar a buen ritmo con bastante comodidad, un aspecto importante y no siempre habitual en los todoterrenos.

Un solo motor y dos tracciones

El Outlander se ofrece de momento con un solo motor 2.0 16v. de gasolina con 136 CV. Y está disponible con tracción trasera (4×2) desde 23.690 euros, o con tracción 4×4 a partir de 26.090. Los dos incluyen de serie un equipamiento bastante completo y con casi todo lo importante: cuatro airbags, ABS, aire acondiconado, ordenador de viaje, radioCD, cuatro elevalunas eléctricos y cierre centralizado con mando. Y añaden una completa garantía de tres años sin límite de kilómetros. Además, la gama se completará en otoño con un motor 2.4 de 159 CV y en 2004 con un 2.0 turbo de 204 CV que lo convertirá en el 4×4 ligero más rápido y potente de su categoría.

Conclusión

El Outlander es un todoterreno ligero muy versátil y bien dotado para el uso familiar. Tiene una línea poco vista, un interior muy amplio y flexible y una mecánica con prestaciones correctas. Y se vende a unos precios ajustados que incluyen un buen equipo de serie.

AL DETALLE

- PRECIOS COMPETITIVOS


El modelo de Mitsubishi es uno de los todoterrenos ligeros con mejor relación precio / equipamiento. Sólo el Subaru Forester tiene unas tarifas más asequibles (700 euros menos) y un equipo de serie más completo, con reductora y techo solar como detalles adicionales. Pero tanto el Honda CR-V como el Toyota Rav-4 y el Nissan X-Trail equivalentes cuestan 700, 1.100 y 1.400 euros más, respectivamente. Y el segundo sólo incluye dos airbags. El Outlander, en cambio, tiene un motor menos potente que la mayoría, gasta algo más y es más perezoso al acelerar. Pero a cambio consigue una velocidad punta sorprendentemente alta para un todoterreno ligero (192 km/h.), lo que le permite viajar a ritmos más rápidos. En la práctica denota una aerodinámica bastante eficiente que, sin embargo, no se puede confirmar porque la marca japonesa no declara este dato.

- SENCILLO, AMPLIO Y FLEXIBLE


El diseño interior del Outlander es bastante sencillo. Tiene una consola central demasiado austera que sólo incluye los mandos de la climatización y ni siquiera integrado el equipo de música, una solución que complica los robos y que ofrecen ya casi todos los coches nuevos. En realidad sólo llama la atención la banda de tela de color gris claro que recorre el frontal del salpicadero, y junto a la instrumentación en fondo blanco son los únicos detalles originales que aportan un toque colorista.

El nuevo Mitsubishi destaca, en cambio, por su amplitud y flexibilidad interior. Las plazas traseras son muy desahogadas, ofrecen mucho espacio para las piernas y permiten regular la inclinación de los respaldos para ampliar el maletero. Y se pueden plegar para dejar el piso plano y poder cargar bultos de gran longitud. Además incluyen un apoyabrazos central muy cómodo con dos posavasos retráctiles. Si se viaja con las cinco plazas ocupadas, el maletero se queda justo, sobre todo en altura. Al menos cuenta con dos cofres laterales, uno a cada lado de la bandeja del piso, que sirven para ocultar objetos o los utensilios que se ensucian en una jornada de campo.

Los pilotos traseros están inspirados en los diamantes y son el único aspecto original de la zaga del Outlander.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de mayo de 2003

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