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"Por 48 millones nos iremos del todo"

Gil Marín asegura que en un año y medio su familia no tendrá "ni una acción del Atlético"

Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético, tiene un encargo, una misión encomendada por su padre, Jesús, el mismo que aseguró que abandonaba el sillón presidencial el miércoles pasado. "Los míos me han encargado que recupere el patrimonio familiar invertido en el Atlético, eso sí, sin lesionar los intereses del club y después nos vamos". Esa inversión está cifrada por la familia Gil en 48 millones de euros. "Es lo justo", sostiene el consejero delegado. La mitad corresponde a los bienes hipotecados y a la deuda reconocida de la entidad con Jesús Gil. Una deuda que cuenta con el visto bueno del interventor judicial. La otra, a las acciones que poseen de ese 5,5% del total que no están embargadas por la Audiencia Nacional. "Es tan sencillo como eso, nos pagan y nos vamos; ese es nuestro principal deseo", apostilla Gil Marín.

"Los míos me han encargado que recupere el patrimonio familiar; luego, nos vamos"

El consejero delegado del club se da un plazo de "un año y medio", hasta que se resuelva el recurso de casación al Supremo interpuesto por su padre contra la sentencia condenatoria por estafa y apropiación indebida que hizo firme la Audiencia el pasado mes de febrero.

En ese tiempo, gane o pierda Jesús Gil el juicio, los Gil irán desprendiéndose de sus acciones "hasta que no nos quede ni un sólo título". La única condición que impone Gil Marín es que "los compradores tendrán que ser gente solvente". En opinión de los actuales dueño del Atlético, la oposición -liderada entre otros, por Ignacio del Río, teniente de alcalde de Madrid, y Miguel Alfageme, consejero de Adecco- no es esa fuente de dinero "solvente".

Retirado Jesús Gil al sol marbellí, alejado según él "para no ser un estorbo", Enrique Cerezo se convertirá el próximo martes en el presidente de la entidad. Una entidad que, según los actuales gestores, necesita una ampliación de capital de 36 millones de euros con urgencia. Esa ampliación se hará en los términos decididos por el consejo de administración "o si no habrá que vender a Fernando Torres". En caso de que salga adelante la propuesta del consejo, los acreedores serán los primeros que podrán canjear su deuda por acciones. Gil y Cerezo son los principales acreedores. Entre los dos suman casi la mitad del capital previsto. Sin embargo, hay un matiz importante en los pliegos de la ampliación de capital: si alguno de los accionistas que entren en el segundo tramo desea comprar los títulos otorgados a los acreedores "no tiene más que poner el dinero encima de la mesa".

El consejo de administración rojiblanco insiste en que el club "es una sociedad anónima" y que eso implica que la directiva es la única que tiene potestad para tomar decisiones. Un recado para la agrupación opositora, que reitera la necesidad de dar voz "a los socios".

Ignacio del Río, cabeza más visible de la incipiente oposición, aseguró "apoyar a Cerezo". La plataforma detractora de Gil se presentará oficialmente el próximo lunes y su proyecto es el de fraccionar lo más posible la propiedad de las acciones "para que nadie tenga el 51%", según Nicolás Álvarez Tólchef, su portavoz.

Ayer por la mañana, Miguel Ángel Gil Marín se reunió con la plantilla rojiblanca, informa Ángel A. Giménez. Los jugadores, en un ambiente sin ninguna carga emocional, se limitaron a pedir garantías de que sus fichas serían respetadas. El consejero delegado tranquilizó a los futbolistas y les aseguró que nada había cambiado con respecto a la semana precedente. Según fuentes del club, Gil Marín no cruzó una sola palabra con Luis Aragonés, el técnico, a quien no se le vio durante toda la práctica del equipo. Gil Marín descartó tajantemente que el club pretende repescar a Luis para la próxima temporada una vez que el presidente, principal escollo para su continuidad, haya decidido dejar el cargo.

Santi Denia, uno de los capitanes, comentó que el vestuario había recibido con sorpresa la noticia. "Si Gil cree que es necesario para la ampliación de capital, tendrá sus motivos y lo habrá hecho por el bien del Atlético", afirmó Santi. El central agregó: "El club necesita estabilidad económica y a nosotros sólo nos queda intentar jugar la UEFA para que la entidad ingrese más dinero".

Por otra parte, los conflictos judiciales de los Gil continúan. El lunes próximo Jesús Gil y su hijo Miguel Ángel tienen cita con el juez Baltasar Garzón en la Audiencia por el caso desgajado del sumario principal de la empresa de intermediación Van Doorm. Los Gil están acusados de pagar 10.000 millones por jugadores que valían mucho menos, como Prodan o Bogdanovich.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de mayo de 2003