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Hija y esposa, dos vidas destrozadas

No puede haber más dolor en un abrazo. ETA no sólo obligó el sábado a estas dos mujeres a quedarse sin marido, sin padre, sino que las condenó a presenciar el asesinato. Elvira Calvente intentó perseguir al asesino de su marido, el concejal malagueño José María Martín Carpena, creyendo que era un delincuente común. La hija se acurrucó detrás de un coche. Ahora, nadie las puede consolar.

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