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JOAN LAPORTA (socio 27.111) | FÚTBOL | Elecciones a la presidencia del Barcelona

El rupturista preferido por Cruyff

El Camp Nou escenificó ayer, en el Barça-Mallorca, el primer paso de las elecciones del 15 de junio: la recogida de 1.529 firmas que precisan cada uno de los candidatos para oficializar sus listas. Caídos ya los herederos del nuñismo, estas elecciones, las quintas en la historia del club, tienen la singularidad de que el aparato del poder no presentará ninguna lista. El paisaje se ha atomizado: hay ocho precandidatos más personajes pintorescos como Joaquim Crusells y Francesc Liñán. El aspirante mejor posicionado es Lluís Bassat, derrotado en las elecciones de 2000, y que ha atraído tanto al poder económico (Salvador Alemany, hombre fuerte de La Caixa) como al político (Miquel Roca). Àngels Piñol realiza un perfil de los precandidatos.

Demonio para los nuñistas y ángel para los cruyffistas, Joan Laporta (Barcelona, 1962) simboliza como nadie la traumática fractura que ha partido al Barça. Líder del extinto Elefant Blau, que promovió una moción de censura contra Núñez en 1998, Laporta estuvo con Bassat en 2000 y esta vez hará su aventura en solitario. "No queremos un giro a lo Lampedusa", señaló este joven abogado en alusión al autor de El Gatopardo y a su célebre frase: "Es necesario que todo cambie para que todo siga igual". Sin complicidades mediáticas ni financieras, Laporta y su grupo, formado por jóvenes empresarios y profesionales liberales, enarbola la bandera de la ruptura y tiene clara su meta: ganar o irse a casa. No quiere en su junta ningún rostro del pasado ni pactar ni antes ni después de las elecciones. Laporta, hace tres años, ya rechazó el consenso con Joan Gaspart (eso habría evitado las elecciones) y después declinó su invitación para integrarse a su macrojunta. "Hay que ser coherente, ético y respetuoso con quien te vota", dice. Laporta atraerá posiblemente el voto joven, radical y en favor de la ruptura que se plasmó en la última asamblea de compromisarios. Y del cruyffismo puro pese a que el holandés ha mantenido un prudente silencio. Cruyff apoyó a Bassat en 2000 y esta vez se ha desmarcado. "¿Por qué tengo que sacarle las castañas a un presidente? Ya dije que la línea era la de Elefant Blau, que son los más honestos". Próximo a ex jugadores del dream team, Laporta intentará ganar sin Cruyff y en ese caso luego seguir sus consejos. Dice que su plan no es incompatible con la grave crisis: hacer grandes fichajes y devolver el espectáculo al campo para devolver el club a la élite bajo la batuta de Sandro Rosell, ex jefe de Nike en España y Sudamérica e hijo de un prohombre del barcelonismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de mayo de 2003