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Lou Reed publica su autorretrato musical a través de 31 canciones

'NYC man' reúne temas editados desde 1967 y sale a la venta el lunes

El próximo lunes sale a la venta NYC man (BMG), un doble CD que sintetiza la trayectoria de Lou Reed en 31 canciones, desde algunas de su época con The Velvet Underground a las de The raven, el reciente disco inspirado por Edgar Allan Poe. Su publicación coincide con una breve visita a España del cantante, guitarrista y compositor neoyorquino, que actúa en Bilbao (el martes 20 de mayo) y en Salamanca (el miércoles 21).

Existían en el mercado diversas antologías del trabajo de Lou Reed, pero NYC man tiene las virtudes de llegar hasta el presente, juntar su trabajo en solitario con temas de The Velvet Underground, recoger material de sus diferentes discográficas y contar con la aprobación del propio artista. De hecho, Reed enfatiza su participación con su habitual acidez: "A la hora de sacar una recopilación, la última persona con la que se habla es el artista. Normalmente, confían en que haya muerto para que no interrumpa el proyecto. Pero en este caso se pusieron en contacto conmigo para ayudar en la selección, la secuencia y la búsqueda de la gente adecuada para realizarlo. Estamos muy orgullosos del modo en que funciona este disco".

La implicación de Lou Reed es evidente: la selección no sigue un orden cronológico y contiene caprichos suficientes para indignar a sus abundantes seguidores. Como es habitual, aplica tácticas evasivas: en el libreto, los comentarios que siguen a cada tema se centran en cuestiones de sonido y evitan la exploración de sus motivos o esas enojosas indagaciones sobre la relación entre la obra y su vida. Ocasionalmente, se le escapa un manifiesto. Así, al hablar de una canción tan controvertida como Heroine, Lou explica que se reduce a "dos guitarras, un bajo y una batería, cualquier grupo puede tocarla. Aunque tengas el cociente intelectual de una tortuga, puedes tocar una canción de Lou Reed. Con tres acordes basta, yo no quiero aprender nuevos acordes. Si eso le bastaba a John Lee Hooker, también me basta a mí"; dos líneas más abajo, añade que eso no debe tomarse al pie de la letra.

De acuerdo con sus aspiraciones literarias, se sugiere que NYC man es una colección de cuentos que adquiere consistencia de novela. Se trataría de una novela donde chocan las técnicas y las formas: hay grabaciones en directo y en estudio, el rock brutal coexiste al lado de las baladas más delicadas, las crónicas del Nueva York marginal se desplazan a melodramas situados en Berlín ("nunca había estado en Berlín cuando escribí Berlín, ni hubiera podido permitirme un billete en clase turista").

En realidad, NYC man es una versión sofisticada de aquellas casetes que uno grababa para una persona especial: una selección de canciones que buscan sibilinamente retratar al autor y esbozar un proyecto de relación. Tratándose de Lou Reed, el autorretrato parece evasivo, tan revelador en sus ausencias como en sus presencias. Y la relación debe establecerse en función de un pacto de confianza ("soy un creador consistente, a pesar de mis virajes") y un aviso permanente: "No soy el que vosotros creéis conocer". El bueno, el viejo Lou Reed.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de mayo de 2003