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LA OFENSIVA TERRORISTA

ETA asesina en Madrid a un magistrado del Supremo, a su escolta y a su chófer

El atentado causó 64 heridos, uno de ellos muy grave, y daños en 500 viviendas

ETA hizo estallar ayer, en el centro de Madrid, un coche bomba con 30 kilos de dinamita al paso del coche oficial del magistrado del Tribunal Supremo y militar José Francisco Querol Lombardero, de 69 años, que murió en el acto. Junto a él fallecieron su conductor habitual, Armando Medina Sánchez, de 57 años, y su escolta, el policía Jesús Escudero García, de 53. Dejan tres viudas y nueve huérfanos. Con estas tres nuevas víctimas se eleva a 19 el número de asesinados por la banda terrorista tras la ruptura de la tregua, en enero pasado. El vehículo no estaba blindado ni disponía de inhibidor de frecuencias. Los terroristas hicieron explotar el coche bomba con un mecanismo de control remoto. El atentado causó decenas de heridos, ya que se trata de una zona muy concurrida a esa hora de la mañana.

La explosión del coche bomba se produjo a las 9.10, en la

avenida de Badajoz esquina con la calle de Torrelaguna, a 200

metros de un colegio público al que acababan de entrar 170

alumnos y en las proximidades de otros tres centros en los que

estudian cerca de 2.000 escolares. Un autobús urbano que se

cruzaba en ese momento con el vehículo aparcado por los

terroristas junto a un semáforo resultó calcinado. Su conductor,

Jesús Sánchez Martínez, de 35 años, se encuentra hospitalizado

en estado muy grave y se teme por su vida. Los pasajeros, una

decena, algunos de los cuales salieron precipitadamente por las

ventanillas en un escenario de angustia y desesperación, se

suman al resto de atendidos en nueve centros hospitalarios. En

total hubo 64 heridos, entre ellos una niña de 11 años. La onda

expansiva hizo que el vehículo del magistrado saltara, con sus

tres ocupantes, por encima del autobús e impactara a unos ocho

metros en el lado contrario de la calzada. Las llamas y la

intensa humareda hicieron cundir el pánico entre los vecinos,

que han sufrido daños en unas 500 viviendas y una treintena de

vehículos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de mayo de 2003