Bruselas lanza un plan de choque contra el mal de las 'vacas locas'
El coste de las medidas ronda los 900.000 millones
Dentro de unas semanas, probablemente a partir del 1 de enero, todas las vacas de más de 30 meses que sean sacrificadas para la venta de carne deberán ser sometidas a los análisis de detección del mal de las vacas locas. Con ello se quiere cortar de raíz la posibilidad de que el prión cruce la barrera de las especies e infecte a los humanos. La segunda gran medida es suspender durante seis meses la utilización de harinas animales en la alimentación de cualquier especie, incluidos los pollos y los cerdos. Esas harinas no pueden utilizarse ya desde 1994 en la alimentación de rumiantes, pero la falta de un control estricto ha propiciado que hayan seguido expandiendo la infección. La tercera medida es incorporar los intestinos de los rumiantes en la lista de despojos animales que deben ser obligatoriamente separados en el matadero y luego destruidos. El coste de las medidas superará los 900.000 millones de pesetas en toda la Unión Europea. Sólo la destrucción de las harinas en España costará más de 50.000 millones y afectará a 90 empresas con 10.000 empleados. En medio de esta batería de decisiones destinadas a proteger la salud de los consumidores europeos, la ministra de Sanidad, Celia Villalobos, volvió a sorprender con sus consejos -"no compren carnes de ganga, cómprenlas en establecimientos con todas las garantías"-, sin aclarar a qué se refería.


























































