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Reportaje:EL CICLO FESTIVO ANDALUZ

Las cruces de mayo

Mayo trae la fiesta a Córdoba. La primavera luce sus galas en plenitud. Las cruces de mayo salpican las plazuelas de colorido. Su concurso marca el devenir de la ciudad. Las cruces se yerguen intrincadas de flores en las plazas y pasajes. La religiosidad cristiana recoge ecos paganos que celebraban la explosión primaveral de vida tras el invierno. El culto al árbol, el canto a la fertilidad y la exaltación del amor sensual rebosan en mayo. Las cruces se adornan con mantones de Manila y colchas que remedan el arco iris. Los vecinos se afanan en descubrir la clave de un camino nunca transitado en la confección de su cruz.

El poeta cordobés del grupo Cántico, Pablo García Baena considera que la fiesta de las cruces de mayo está "desvirtuada", ya que "se ha convertido en un anticipo de la feria cordobesa" que se celebra a finales del mes. "Incluso se montan los mismos toldos de la feria", apunta. García Baena advierte de que no quiere aguar la fiesta y que la gente "tiene derecho a divertirse", algo que le parece legítimo.

Pablo García Baena considera que la fiesta de las cruces de mayo está "desvirtuada"

También cree el poeta que se deberían "vigilar" los lugares en los que se montan las cruces, ya que ubicarlas en emplazamientos como la plaza del Conde de Priego o la cuesta del Bailío "va en contra de la estética del lugar y del recogimiento" que subyace bajo estos enclaves. García Baena entiende que no se debería aprovechar las cruces "para montar una barra, que es para lo único que se usa".

Para la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, las cruces de mayo significan el inicio de un "mes singular y especial" para la ciudad. "Se trata de una fiesta popular que cada uno la vive desde sus propios sentimientos y modo de entender la vida", dice la alcaldesa.

"Es la eclosión de lo que en Córdoba significa la primavera y ese mes de mayo tan especial y singular, un mes de sentimientos, de emoción y de lujuria, en el buen sentido de la palabra. En lo personal, la vivo compartiéndola con mucha gente, ya que supone un espacio para la música, el baile y la diversión, además de la admiración de auténticas obras de arte", agrega Aguilar.

La consejera de Cultura, Carmen Calvo, destaca el origen pagano de las cruces de mayo, que "eran las viejas fiestas de griegos y romanos en la primavera para celebrar el despertar de los sentidos". "Son las fiestas del placer que el cristianismo convirtió en las fiestas del sacrificio de Cristo en la cruz", comenta la consejera.

Precisamente, Carmen Calvo se estrenó como pregonera el pasado miércoles en las ancestrales cruces que se celebran en su barrio de origen, El Cerro, en Cabra (Córdoba). "Las cruces son flores, naturaleza, sencillez de la gente y amor", agrega la consejera, que se considera "espiritual, que no religiosa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de mayo de 2003