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COMUNICACIÓN

Un centenar de medios crean un instituto para la seguridad de la prensa

La Federación Internacional de Periodistas lanzó ayer en Bruselas el Instituto Internacional para la Seguridad de la Prensa, cuyo objetivo consiste en promover todo tipo de medidas legales y profesionales frente a la violencia que sufren los periodistas en el ejercicio de su labor, especialmente en zonas de conflicto. La creación del instituto ha sido apoyada por un centenar de medios de comunicación de todo el mundo, entre ellos EL PAÍS, y su presentación se convirtió en un homenaje a los 14 periodistas que han muerto y a los dos que permanecen desaparecidos en la guerra de Irak.

El instituto está presidido por Chris Cramer, presidente de CNN International Networks, quien ayer hizo una doble denuncia: contra las autoridades que no respetan la actividad profesional de los periodistas y contra algunos directivos "irresponsables" que envían a zonas de guerra a informadores sin preparación y sin adecuada cobertura. Cramer insistió en que "ninguna noticia vale la pérdida de una vida", exigió investigaciones independientes sobre las muertes de periodistas en Irak y animó a todos los profesionales a "tener los ojos bien abiertos" para reaccionar ante los abusos.

Nueva legislación

En el acto intervino Geoffrey Robertson, autor del libro Crimes against humanity (Crímenes contra la humanidad), quien destacó la necesidad de actualizar la legislación internacional. La Convención de Ginebra indica que los periodistas deben ser considerados "civiles" en un conflicto armado, pero Robertson se mostró partidario de que sean considerados como el personal de la Cruz Roja o de organizaciones de ayuda humanitaria.

En representación de la cadena Al Yazira, cuyas oficinas fueron atacadas por tropas estadounidenses, el periodista Ahmed Kamel destacó que en las últimas guerras los periodistas han sido tratados siempre como "objetivos", y citó el ataque en Bagdad contra el hotel Palestina, donde el día 8 de abril fue herido de muerte el cámara español José Couso.

En Madrid, la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) criticó el "retroceso" en la libertad de expresión y condenó los crímenes contra los informadores en 2003, especialmente la muerte de los reporteros españoles Julio A. Parrado y José Couso en Irak.

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