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TEATRO

Atalaya: 20 años a contracorriente

La compañía sevillana, dirigida por Ricardo Iniesta, inicia una gira nacional por su vigésimo aniversario, con cuatro de sus mejores producciones de estos años.

Ricardo Iniesta podría firmar sin empacho aquello que Jesucristo le dijo a Poncio Pilatos: "Mi reino no es de este mundo". "Las productoras han marcado el ritmo del teatro español a tiempo industrial, no de creación", sentencia Iniesta (Úbeda, Jaén, 1956). El director de escena y fundador, hace ahora 20 años, de la compañía sevillana Atalaya ha apostado por una forma de hacer teatro distinta a la que, según él, se practica en España: un equipo de actores estable, pero abierto, que recibe continuamente cursos de formación de grandes maestros internacionales en las más distintas disciplinas. El resultado puede verse ahora en Málaga, Sevilla, Gijón, Madrid y Barcelona, ciudades en las que Atalaya ofrece cuatro de los mejores montajes que ha realizado desde 1983, todos están dirigidos por Ricardo Iniesta. Además de la reposición de estas cuatro piezas, la compañía acaba de recibir un inesperado regalo de cumpleaños: ha sido incluida en el Laboratorio como Teatro Social Europeo, un programa de la Unión Europea. "Para nosotros es como entrar en el Olimpo del teatro, supone una colaboración con cuatro compañías y centros que tienen un gran prestigio internacional. Estamos hablando del Odin Teatret de Dinamarca, que dirige Eugenio Barba; el Théâtre du Soleil en Francia, con Ariane Mnouckine al frente; Teatro Laboratorio de Polonia, que fundó Grotowski, y el Centro de Ricerca Teatrale Tascabile en Italia", precisa Iniesta.

Entre las obras que representan en su gira aniversario destaca Elektra, estrenada en 1996, y que se ha convertido en el buque insignia de Atalaya. La producción, Premio del Festival Internacional de El Cairo 2001, se ha representado ya en 140 ciudades de cuatro continentes y continúa en cartel. Con su puesta en escena, el próximo diciembre, en Kerala (India) se completará su exhibición en los cinco continentes. Elektra es una síntesis de los textos de Esquilo y Sófocles, los dos primeros dramaturgos de la literatura universal, y un contemporáneo: Heiner Müller.

Para celebrar dos décadas de trabajo, años en los que Atalaya ha estrenado 14 obras, ofrece también Exiliadas (cantata para un siglo), de Borja Ortiz de Gondra, una pieza que obtuvo el Premio Escena 2000; Divinas palabras, de Valle-Inclán, que recibió el Premio Nacional Ercilla 1999, y El público, de Federico García Lorca, su última producción.

"Atalaya se ha convertido en un prototipo de compañía que no existe en España. Ahora somos un equipo de 20 personas los que ponemos en escena estas cuatro obras. El teatro en España ha dejado de ser un arte y se parece, cada vez más, a una industria en la que los actores se contratan para una determinada producción que tiene que estrenarse en un tiempo récord. Esta fórmula de trabajo no te permite investigar, equivocarte. El arte sólo nace del experimento, del equívoco", explica Ricardo Iniesta, quien en 1994 creó Territorio de Nuevos Tiempos (TNT), un centro teatral privado de investigación, producción y distribución del que se nutre Atalaya.

La continua búsqueda creativa de Iniesta dio sus primeros resultados en 1986 con Así que pasen cinco años, de García Lorca. La primera obra con la que Atalaya logró hacerse un hueco en el panorama nacional.

"Hemos pasado tres épocas muy diferenciadas. La primera, desde 1983 hasta 1991, formábamos un equipo permanente con una línea de investigación muy fuerte, pero endogámico. Además de Así que pasen cinco años, nos marcaron otras obras como La rebelión de los objetos, de Maiakovski, y Hamlet-Máquina. Después, hasta 1995, fue el periodo menos interesante, funcionamos como una compañía que contrataba actores para cada montaje. En la tercera, desde que funciona TNT, los actores están sometidos a un proceso de aprendizaje continuo; por el centro han pasado 60 maestros de todo el mundo. Siempre estamos dispuestos a aprender", dice Iniesta, un hombre de teatro que aún no ha agotado su dosis de entusiasmo.

Días 3 y 4 de mayo. Teatro Cánovas. Málaga. Del 8 al 11 de mayo. Teatro Central. Sevilla. Del 14 al 18 de mayo. Teatro Lope de Vega. Sevilla. Días 28 y 29 de mayo. Teatro Jovellanos. Gijón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de mayo de 2003