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Reportaje:

Marcados por el dopaje

Carl Lewis y otros deportistas de EE UU, acusados de utilizar estimulantes

El Comité Olímpico de Estados Unidos (COEU) encubrió entre 1988 y 2000 más de 100 casos de dopaje, entre los que figuraban los de Carl Lewis y Mary Joe Fernández. La acusación procede del doctor Wade Exum, que dirigió la oficina antidopaje del COEU desde 1991 hasta 2000 y ha hecho públicos esta semana más de 10.000 documentos que prueban, según él, la complicidad de las autoridades olímpicas estadounidenses con los atletas de élite que empleaban estimulantes. El COEU afirma que todos los casos fueron "accidentes" y atribuye al doctor Exum ánimo de venganza.

El doctor Exum fue apartado del COEU hace tres años, cuando la vigilancia del uso de sustancias prohibidas fue transferida a una institución independiente, la Agencia Antidopaje de Estados Unidos. Exum, que en junio pasado ya denunció al diario londinense The Times la existencia de un encubrimiento generalizado por parte de las autoridades deportivas estadounidenses, sin aportar nombres ni pruebas, interpuso tras su despido una demanda contra el COEU por presunta discriminación racial. Esta semana, al ser desestimada su demanda, entregó a la revista Sports Illustrated y al diario The Orange County Register más de 10.000 documentos que fundamentaban sus acusaciones.

El doctor Wade Exum revela la tolerancia del Comité Olímpico estadounidense con las grandes estrellas

La documentación de Exum revela que 19 de los atletas cuyos análisis arrojaron resultados positivos entre 1988 y 2000 pudieron competir poco después en Juegos Olímpicos y ganaron medallas. El caso más llamativo es el de Carl Lewis, que por tres veces dio positivo en las pruebas de selección olímpica previas a los Juegos de 1988 en Seúl. Las muestras indicaban que Lewis había ingerido estimulantes prohibidos, contenidos en medicamentos contra el resfriado. El COEU descalificó inicialmente al atleta, pero aceptó luego, con la mayor discreción, sus alegaciones de que el consumo de esas sustancias se había producido por descuido. Lewis fue a Seúl y ganó el oro en salto de longitud y, tras la descalificación de Ben Johnson por uso de anabolizantes, también en los 100 metros.

Carl Lewis, ganador de nueve oros olímpicos y uno de los atletas que más han criticado el dopaje, no ha respondido a las acusaciones. Sí las niega su ex manager, Joe Douglas, quien declaró a Sports Illustrated que Lewis jamás había consumido sustancias prohibidas. Pero los documentos de Exum prueban que Joe DeLoach, compañero habitual de Lewis en los entrenamientos y ganador de los 200 metros en Seúl, dio también positivo en las tres mismas sustancias ingeridas por Lewis. El COEU consideró esa coincidencia una simple casualidad. André Phillips, que consumió seudoefedrina en las pruebas previas a Seúl, no recibió tampoco sanción alguna: acudió a los Juegos y ganó los 400 metros vallas.

La tenista Mary Joe Fernández, por su parte, dio positivo por seudoefedrina en un torneo en Miami a principios de 1992. Alegó, igualmente, un resfriado, y pudo competir en los Juegos de Barcelona, en los que ganó el oro individual y el bronce en dobles. "Esta historia no tiene nada de cierto; resulta obvio que el doctor está resentido", ha declarado la tenista.

Pero Dick Pound, director de la Agencia Mundial Antidopaje, sí da crédito a la denuncia de Wade Exum: "Es lo que mucha gente sospechaba sobre el Comité Olímpico de Estados Unidos, que se encubrían casos [de dopaje]".

En opinión de Pound, el encubrimiento resulta evidente en las cartas que Baaron Pittenger, director ejecutivo del COEU en 1988, escribió a atletas como Lewis, DeLoach y Phillips, diciéndoles que sus análisis habían arrojado resultados positivos pero podían competir en Seúl de todas formas. "Tuvo que ser muy embarazoso para el COEU que su secretario general escribiera a los atletas informándoles de que habían dado positivo en tal sustancia o tal otra, pero que no tenía importancia. Eso convertía todo el proceso de control", aseguró Pound, "en una broma".

El comité estadounidense insiste en que no existía culpabilidad por parte de los atletas en los casos denunciados y asegura que, en cualquier caso, el problema está ya corregido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de abril de 2003