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Reportaje:LA RUTA DEL VINO

Veinte años en primera línea

Bodegas Bretón se ha hecho un hueco en el selectivo mundo del vino de Rioja en apenas dos décadas

Bodegas Bretón comienza su andadura hace veinte años, en un tiempo en que fue frecuente la inversión de empresarios de otros sectores en el prometedor mundo del rioja. En aquel 1983 se comienza a construir en Logroño una bodega con la que la familia Bretón, tradicionalmente ligada a la construcción, pretendía hacerse un hueco en la elaboración de vinos clásicos de Rioja. Pero, pronto, aquella primera voluntad comenzó a transformarse en la búsqueda de un espacio propio en esta veterana denominación de origen.

Las instalaciones de Logroño recibieron su primera cosecha en 1985 y dieron a conocer sus primeros vinos en 1988, con el nombre de Loriñón, procedente del principal viñedo del que se suministra la bodega. La grata sorpresa que causaron en la crítica especializada, llevó a apostar por un nuevo vino, Dominio de Conté, cuya vendimia inagural fue en 1989.

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Las 22 hectáreas de este viñedo se encuentran en Briones, con un 90% de tempranillo y un 10% de graciano. Aquí ya comienza a estimarse la poca producción por hectárea (4.000 kilos) en un tiempo en que todavía se valoraba sobre todo las grandes cosechas. Dominio de Conté es reconocido desde el primer momento como un paso clave en la renovación del rioja clásico, pero los responsables de Bodegas Bretón piden más. Esta ambición es la que respalda la aparición en 1995 del siguiente hito de la bodega logroñesa, Alba de Bretón, fruto de una viña de 16 hectáreas, ubicada también en la Rioja Alta, y criado en barricas de roble francés, cuando la casa se ha caracterizado por utilizar maderas de Virginia y Missouri.

Parecería que ya se habían completado las aspiraciones, pero en 1999 Bretón dio otra vuelta de tuerca en lo que ya se ha convertido casi en seña de la casa: la innovación continua para mantenerse en el pelotón de cabeza de la denominación de origen. Así surgió la nueva bodega de Navarrete, recién inaugurada.

La construcción de Bodegas del Camino comenzó en 1999, cuando se decide ampliar el negocio con otras instalaciones. Al mismo tiempo, la casa materna dejaba de estar en la periferia de Logroño, cuyo crecimiento urbanístico hacía obligatoria una ronda de circunvalación que cercenaba parte de sus terrenos. Lo que había surgido como una entidad paralela se convierte en la nueva referencia de la firma.

Las instalaciones son las adecuadas para atender los 2,5 millones de kilos de uva que entran cada vendimi. Pero también hay aportaciones distinguidas: ahí está la nave de crianza de Alba de Bretón, sancta sanctorum del vino referencia de la bodega. Es una pequeña capilla, que invita al recogimiento más absoluto y que también hace las veces de cementerio de las botellas elegidas de las mejores añadas de cada vino.

Forrada totalmente en madera de roble, esta sala alberga las pocas docenas de barricas francesas donde reposa esta referencia. Un vistazo rápido permite ver la cuidada selección de tonelerías: Rodaux, Chertonie, Dargaud & Saegle, Doreau, Mercier... Y en algunas de estas barricas también se cuida con mimo la próxima novedad de Bretón: Pagos del Camino, un tinto elaborado con garnacha procedente de una finca de 1,2 hectáreas que se pondrá a la venta el próximo mes de octubre.

Dirección: Carretera Fuenmayor km. 1,5. Navarrete (La Rioja) Visitas: previa cita en el 941 440840. Viñedo: 106 hectáreas de tempranillo (90%), garnacha, mazuelo, graciano y viura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de abril de 2003