"¡Disparamos porque aún estamos en guerra!"
"¡Alarma! ¡Tiro en sector norte!". Parapetados tras las ventanas y con el dedo en el gatillo del M-16, los soldados de las fuerzas especiales estadounidenses componían una escena digna de El Álamo. Como el legendario fuerte tejano, el palacio de Gobernación de Mosul parecía ayer cercado por el odio de la población árabe de la principal ciudad del norte de Irak. Al menos 11 civiles murieron el martes y otros 3 perecieron ayer, según confirmaron a EL PAÍS fuentes sanitarias, al abrir fuego los comandos que ocupan la sede de la Administración provincial contra grupos de francotiradores que les atacaron, según la explicación oficial del Ejército estadounidense.


























































