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FÚTBOL | La Liga se reactiva en vísperas del gran clásico

"No nos cambiamos por nadie"

Del Bosque ve menos grave la derrota en Anoeta porque el Madrid tenía "margen para el error"

Vicente del Bosque, el técnico del Real Madrid, aguanta la resaca de la abultada derrota (4-2) de su equipo ante la Real Sociedad, el pasado domingo, armado con la lógica de los números; atrincherado en la realidad de que la ventaja, si bien se ha acortado, aún es suficiente para seguir siendo el máximo favorito al título de la Liga.

"Hace unas jornadas marchábamos por detrás y ahora somos los primeros y con una renta de tres puntos", dice recitando, con voz cansina, su argumento. "Desde luego, yo no me cambiaría por los dos conjuntos [el Deportivo y la Real] que nos persiguen en la tabla", continúa, ahora con cierta sorna, para rematar su razonamiento: "Teníamos un margen de error. Entraba dentro de lo posible perder en Anoeta. No es nada extraordinario caer en ese estadio. Formaba parte de nuestros cálculos".

Lo cierto es que el Madrid ha pasado de una diferencia potencial de nueve puntos sobre la Real a estar ahí, casi pegados, a tiro de un tropiezo, y con la liguilla particular en contra, lo que supondría que, de haber una igualada final entre ellos, el triunfo sería para el club vasco. También nota el aliento del Deportivo, a la misma distancia.

Previsto o no, descalabro o gajes del oficio, el Madrid carga con otro detalle: recibió cuatro goles. Desde octubre de 2001, en Las Palmas, no soportaban los blancos esa cantidad de tantos en un encuentro. Pero Del Bosque tiene respuestas para todo. "Fíjese: si hacía casi dos años que no nos metían tantos goles, nuestra defensa no es tan mala como se viene diciendo, ¿no?", advierte volteando la pregunta para hacerla caer del costado que más le interesa. Luego, más distendido, recurre a un viejo axioma de su antiguo entrenador, Vujadin Boskov: "Da igual perder por uno que por cuatro goles. Si pierdes, lo mismo da". Claro que ahora la Real tiene ventaja en en una hipotética igualada final: "Sí, ése sí puede ser un aspecto importante".

En la semana del gran clásico, ante el Barcelona, el sábado, en el estadio Bernabéu, el salmantino no admite que sus jugadores tengan problemas de actitud: "En San Sebastián tuvieron muy buena disposición. A veces se juega mejor y otras peor. Son adultos y responsables. Saben que todos los partidos son importantes, los de la Liga y los de la Copa de Europa".

Según Del Bosque, el traspié ante la Real no tiene más explicación que la propia de un deporte en el que la victoria no está garantizada para nadie. Así, niega que tuviera algo que ver el reciente choque con el Manchester en la Champions, saldado con un 3-1 y una avalancha de elogios: "No es cierto que mi equipo tuviera la cabeza puesta en esa eliminatoria. A la gente le gusta hablar del Madrid y opinar sobre todo lo que nos sucede. ¡Qué se le va a hacer!", se lamenta con cierta resignación ante las declaraciones de su homólogo realista, el francés Reynald Denoueix, que sugirió que el Madrid estaría más pendiente de la vuelta con el Manchester. "Creo que nuestra plantilla ha entendido que la Liga exige una concentración y una regularidad y los resultados demuestran que así es", le responde convencido de que la mentalidad de los suyos ha variado de otros cursos a éste.

"Los culpables de la derrota somos... todos, igual que todos fuimos responsables de la victoria y del magnífico juego ante el Manchester", afirma Del Bosque sin querer personalizar en ningún futbolista. "No tengo ninguna queja del equipo", zanja finalmente esquivando poner el acento en cualquiera de sus líneas.

Iker Casillas, el portero, también trató ayer de buscar el lado positivo al frenazo en seco del Madrid, que llevaba seis partidos consecutivos ganando en la Liga: 18 puntos de 18 posibles. "Igual esto nos sirve para espabilarnos", adujo. En su opinión, "la jornada se presumía muy buena para el Madrid y, al final, ya sólo está tres puntos por delante del Depor y la Real". Eso sí, reconoció que la victoria donostiarra fue justa: "No hubo color".

Con la derrota en San Sebastián todavía coleando, nadie en el Madrid quería ayer cruzar el umbral y plantarse ya en el próximo envite. Pero el sábado viene el Barcelona, escocido por su caída ante el Deportivo precisamente por 2-4. Ya se han agotado las entradas a pesar de ser un partido algo devaluado por la precaria situación del club azulgrana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de abril de 2003