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Necrológica:NECROLÓGICAS

Donald Coxeter, matemático

Donald Coxeter, matemático británico y uno de los más destacados especialistas en geometría del siglo XX, murió el pasado 31 de marzo en su residencia de Toronto a los 96 años. Había superado un ataque de corazón y un cáncer de próstata el año anterior para proseguir con su ronda de conferencias internacionales hasta que finalmente "se consumió", según señaló su hija, Susan Thomas, quien le atendió en sus últimos días.

Coxeter dedicó setenta años de su carrera a las matemáticas y la geometría, llegando a publicar 12 libros y más de 200 textos académicos. Entre ellos guardan un valor relevante The real Projective Plane, de 1955; Introduction to Geometry, de 1961; Regular Polytopes, 1963; Non-Euclidian Geometry, y Geometry Revisited, de 1967. Trabajaba desde 1936 en la Universidad de Toronto, Canadá, dedicándose a la enseñanza y a la investigación.

Donald Coxeter nació en Londres en 1907 en el seno de una familia cuáquera. Fue un niño prodigio, con una temprana fascinación por los números y las formas y gran facilidad para la composición musical. A 12 años compuso una ópera e inventó un lenguaje propio -un cruce entre el latín y el francés, según el diario británico The Daily Telegraph- al que dio contexto geográfico y social en un escrito de 126 páginas.

Su prometedora trayectoria musical giró hacia las matemáticas durante una convalecencia en el internado de St. George, en Inglaterra. La máquina del tiempo, el clásico de ciencia ficción de H. G. Wells, salió a relucir en la conversación con un compañero durante su estancia en la enfermería y el joven Coxeter comenzó a imaginar fórmulas para viajar en el tiempo.

Plasmó sus ideas en un trabajo escolar sobre proyección de formas geométricas en dimensiones elevadas, que le pondría en contacto con el filósofo Bertrand Russell y el matemático E. H. Neville.

Estudió en Cambridge con Ludgwig Wittgenstein e hizo el doctorado con H. F. Baker, en 1931. Antes de su graduación, con 19 años, descubrió un nuevo poliedro regular, de seis caras hexagonales en cada uno de sus vértices. Prosiguió hacia el estudio de las matemáticas del caleidoscopio, y sus ecuaciones de álgebra para determinar el número de imágenes de un objeto que pueden verse en este aparato formado por cristales se denominan desde entonces "grupos Coxeter".

Su trabajo en simetrías icosaedrales contribuyó al descubrimiento de estructuras moleculares y, en concreto, de la mólecula del carbono 60, con sus actuales aplicaciones en el avance de la quimioterapia, la lucha contra el sida y el ámbito de las telecomunicaciones, que garantizaron el Nobel en Química para la Universidad Rice, de Tejas, en 1966.

De Cambridge, Coxeter se trasladó a Toronto, donde residió y trabajó en la Universidad de la ciudad canadiense hasta su ocaso.

El secreto de su longevidad, según dijo en una ocasión, radicaba en una dieta vegetariana, ejercicio físico y su perenne entusiasmo por la geometría. Perdió a su esposa en 1999 y deja atrás dos hijos, seis nietos y seis biznietos.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de abril de 2003