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Necrológica:

Mario López, poeta

Mario López (1918-2003, Bujalance, Córdoba) era conocido por sus amigos y componentes de la revista Cántico como el hombre de la voz purísima o el poeta cordobés de la naturaleza. Ayer, sus amigos y familiares le despedían en el cementerio de su pueblo.

Desde 1947 perteneció al grupo de poetas Cántico, de los que sólo quedan Pablo García Baena o Juan Bernier.

En su obra reflejó el mundo rural. Una de sus características fue su huida de lo barroco, ya que simplemente miraba la realidad de lo cotidiano sin desviarla a la imaginación.

Su intensa vida espiritual la plasmó en algunos de sus poemas: "Toda muerte merece la eternidad que goza / cuando el mármol olvida la voz del epitafio. / Porque la muerte es tierra y al corazón le vuela / su mejor golondrina cuando el latido cesa".

Un paro cardiaco quiso que al corazón de Mario López le volara su mejor golondrina después de que se dedicara de lleno a Bujalance, con una poesía marcada por recuerdos, vivencias y paisajes campesinos.

Todo marcado por un estilo sin artificios ni alardes y alejado de lo provinciano. Su punzón poético era la marca de su naturalidad, serenidad y bondad, cualidades destacadas por sus allegados.

Fue un hombre sencillo que no quiso abandonar sus raigambres, condición que le unió aún más a un municipio que le sintió cercano hasta el último día y que decretó tres días de un luto eterno por quien siempre permaneció a su lado convirtiéndose en uno de sus mayores orgullos. En 1995 recibió el Premio Andalucía de Cultura.

Garganta y corazón del sur (1951), Universo de pueblo (1960), Nostalgiario andaluz (1979), Seis poemas (1994) y Tiempo detenido (1996) son algunas de las obras de la extensa carrera de Mario López. En 1996, la Diputación de Córdoba editó un libro que recoge la mayor parte de sus poemas, Poesía (1947-1993).-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de abril de 2003