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Margarita Rivière analiza el poder educativo de los medios de comunicación en su nuevo libro

Las últimas manifestaciones contra la guerra en Irak le mostraron a Margarita Rivière (Barcelona, 1944) que el receptor de los medios de comunicación es más rebelde de lo que pensaba en un principio. Sin embargo, la autora advierte del peligro de unos medios que tienen ya como función principal la de "educar" al hombre hasta reducirlo a un simple consumidor. Este es el corpus del nuevo libro de la periodista, El malentendido (Icaria Editorial), que ayer presentó en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Rivière encabezó una mesa redonda sobre cómo nos educan los medios en la que también participaron el sociólogo Manuel Castells y los periodistas Agustí Fancelli, Joan Tàpia, Josep Cuní y Ada Colau.

"Se trata de un libro atípico, de alguna forma autobiográfico", dijo la autora sobre esta obra en la que sostiene que los periodistas se han convertido en los principales autores del proceso educativo. "Entiendo la educación como aprendizaje. Los medios de comunicación nos están educando la sensibilidad y las ideas de la población". Rivière llega a afirmar en El malentendido que hasta el 80% del proceso educativo de una persona depende de lo que contempla en la televisión, escucha en la radio o lee en los periódicos y revistas. "El poder se ejerce en los medios de comunicación, y por eso es importantísimo que nos interesemos por cómo funcionan éstos", dijo la periodista. El nuevo libro de Rivière refleja la importancia de aprender a recibir la información, estudia el proceso por el que las noticias se han convertido en mercancía para ser consumida y analiza las difíciles relaciones entre poder económico y político -propietarios de los medios- y los que trabajan en ellos, que buscan reflejar la pluralidad. "Aunque no pretendo exculpar al periodista, sino que se le comprenda. Los profesionales tienen que trabajar en medio de un sistema complejísimo, con unas malas condiciones laborales, y además se han convertido en los chivos expiatorios. Lo que sí pido al periodista es que reflexione sobre los valores que transmite con cada noticia".

Rivière recordó ayer la importancia de que el receptor asuma su papel en el proceso de la comunicación, que comience a tener un papel activo para exigir pluralidad, "que consiste en que cada público tenga el programa que pide. Si nos exigen buen trabajo, les daremos buen trabajo. También hay que aprender a seleccionar". Manuel Castells recordó que los medios no poseen el poder, sino que conforman "el campo en el que se juega este poder. Por eso, ocuparse de lo que ocurre en los medios es un principio para la ciudadanía política".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de marzo de 2003