Signos

Almería salda su deuda con Salmerón

Una exposición recuerda la trayectoria política e intelectual del presidente de la I República

La figura de Nicolás Salmerón y Alonso (Alhama la Seca, Almería, 1837-Pau, Francia, 1908) ha pasado de puntillas por el siglo XX. La memoria del filósofo, maestro, político y jurista almeriense fue sometida a un olvido impuesto durante el franquismo, que vio en el perfil de quien fuera presidente de la I República en 1873 una amenaza a los principios del Movimiento. Por vez primera Almería tributa, con una exposición inédita, organizada por el Instituto de Estudios Almerienses (IEA), un homenaje a la contribución política y humana del personaje.

Es cierto que el único pulmón verde de la capital y su parque más señero lleva el nombre del ilustre almeriense. También que Alhama de Almería -llamada Alhama de Salmerón antes de la Guerra Civil y, mucho antes, Alhama la Seca- tributa con un busto de su hijo más "preclaro" su respeto en el mismo paseo que lleva su nombre. Y también que numerosas conferencias organizadas por el Ateneo de Almería o la Casa de Almería en Madrid en torno a la figura del político rindieron honores a Salmerón a lo largo del siglo XX.

Sin embargo, nunca antes una exposición reunió los testigos mudos de la historia personal y política del hombre que renunció a la presidencia de la I República por coherencia personal: Salmerón pactó con militares antifederales para dominar la insurrección cantonalista en la mayor parte de localidades y eligió dimitir antes que ceder a las crecientes exigencias de los conservadores. Salmerón dimitió al negarse a aplicar la pena de muerte a los sublevados.

Estos días, la exposición Nicolás Salmerón y Alonso. Semblanzas que organiza el IEA de forma inédita quiere sellar la contribución del republicano a su pueblo almeriense. "Pretendemos saldar una deuda histórica mostrando por primera vez en Almería una visión de conjunto de lo que fue la vida y la obra de un hombre que forjó su pensamiento desde unos planteamientos que se fueron adaptando a la realidad española del momento", justifica la comisaria de la muestra, María del Carmen Amate.

La exposición, que podrá verse en la Diputación hasta el próximo 5 de abril, compila documentos procedentes de las instituciones con las que Salmerón tuvo relación: el Congreso de los Diputados; el archivo de la Presidencia del Gobierno; los fondos de la Universidad Complutense (antigua Universidad Central); la Real Academia de la Historia; el Archivo General de la Administración; la Biblioteca Nacional, y la Fundación Giner de los Ríos (Institución Libre de Enseñanza), a la que tan íntimamente ligada estuvo el político. "La recopilación en sí de los documentos ha sido un arduo trabajo que despeja el camino a historiadores y estudiosos de su legado con la confección del catálogo", apunta Amate.

El "visionario político" que supo mudar su republicanismo federalista de corte radical (hasta 1868) a posiciones totalmente contrarias a las tesis federalistas de Pi y Margall cuyas últimas consecuencias desembocaron en el cantonalismo y la anarquía, imprimió también un sello personal en la escuela del idealismo filosófico español o krausismo que no pasan desapercibidas en la muestra

"Cree y ora': dicen los sacerdotes de la fe, que todavía predican un ideal de ultratumba; 'Piensa y trabaja': dicen los maestros de la ciencia, que han libertado de ilusiones a la razón, para encarnarla en la realidad de la vida. Escoge", escribió el filósofo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 25 de marzo de 2003.

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