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Derrota de los socialdemócratas en las generales finlandesas

En una reñida jornada electoral en Finlandia, el opositor Partido del Centro, liderado por la jurista Anneli Jäätteenmäki, logró imponerse por un estrecho margen al Partido Social Demócrata, del actual primer ministro, Paavo Lipponen. Con el 99,4 % de los sufragios contabilizados, los centristas obtenían el 24,8%, mientras que los socialdemócratas se hacían con un 24,5 % de las preferencias del electorado.

Lipponen no podrá, por tanto, formar Gobierno por tercera legislatura consecutiva. La tradición política del país dice que aquella agrupación que tenga el mayor número de escaños formará el nuevo Ejecutivo. La amplia y poco ortodoxa coalición de Lipponen, llamada del Arco Iris, que iba desde la conservadora Alianza Nacional hasta la Liga de Izquierda, ha terminado por cansar a los electores.

La fragmentación del sistema político finlandés abre todas las posibilidades para la formación de un nuevo Gobierno, donde el primer ministro tomará una serie de nuevas prerrogativas que anteriormente pertenecían a la presidencia de la nación. Lipponen justamente había impulsado estas reformas, pensando disfrutar del poder en un tercer periodo.

El Partido del Centro es una institución con profundas raíces agrarias, que ha sido una fuerza política de primer orden en la formación de la moderna Finlandia. El partido ha sabido reciclarse, y al designar como líder a esta jurista de 47 años, ha ganado muchos adeptos, sobre todo entre el electorado joven.

Amplia coalición

El todavía primer ministro, Paavo Lipponen, ha dirigido una amplia coalición de Gobierno, llamada Arco Iris por su diversidad de tendencias, que incluye desde la Liga de Izquierda hasta la conservadora Coalición Nacional. Durante su mandato ha conseguido sacar al país de una fuerte recesión, así como sanear el déficit público e incorporar a Finlandia con éxito en el quehacer de la Unión Europea. Entre los deberes no cumplidos, su Gobierno ha sido incapaz de disminuir el desempleo, que en 2002 tuvo una de las tasas más altas de los Quince, con un 9,1%.

La monótona campaña electoral se vio animada cuando Jäätteenmäki acusó a Lipponen de alinearse con el frente belicista en la presente crisis de Irak. El primer ministro visitó a George W. Bush en noviembre y le manifestó el apoyo de Finlandia, un país tradicionalmente neutral, lo que se convirtió en una pesada losa para Lipponen. Las imágenes que lo mostraban sonriente junto al presidente de la Casa Blanca le restaron votos entre un público mayoritariamente opuesto a la guerra. Lipponen ha explicado que la situación entonces era diferente, y ha repetido que Finlandia no apoya un ataque sin el consentimiento de Naciones Unidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de marzo de 2003