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Reportaje:

'HG' contra 'GH'

'Hotel Glamour' reproduce los tópicos de 'Gran Hermano' con el espectáculo populachero como objetivo

Hotel Glamour no es sólo una histriónica réplica con famosos de Gran Hermano. Concentra todos los tópicos de los programas de telerrealidad con un único objetivo: dar espectáculo. Un grupo de asiduos de los programas más bufos del corazón (Dinio, Aramis Fuster, Pocholo Martínez-Bordiú y Tamara, entre otros) encerrados en un hotel catódico dispuestos a despellejarse los unos a los otros es la más reciente apuesta de Tele 5.

Dentro del género de la telerrealidad, Hotel Glamour da una vuelta más de tuerca. Hasta la fecha, los índices de audiencias no pueden ser más beneficiosos. La noche del estreno, el jueves 6 de marzo, la llegada de los delirantes huéspedes al hotel fue seguida por casi cinco millones de espectadores (4.897.9000, con un 26,9% de cuota de pantalla). Tan sólo Ana y los 7 (TVE-1) pudo hacer frente al concurso con sobrada fortaleza: 6.268.000 de personas (36,2%).

Tele 5 rentabiliza las andanzas de los famosos salpicando toda su programación

El jueves pasado, jornada de expulsión para Jorge Berrocal, rozó los cuatro millones de espectadores (3.959.000) y atrajo la atención de uno de cada cuatro (25%). Pudo verse a Aramis Fuster casi al desnudo en una cabina de rayos X y confesando que nunca lleva ropa interior, o a Dinio dando rienda suelta a su apetito sexual con la aparente colaboración de Yola Berrocal. Tras la salida de Berrocal (Jorge), Pocholo resumió lo que se avecina: "Me quedo al cuidado del rebaño".

Para explotar el filón de Hotel Glamour, Tele 5 ha optado por repetir la fórmula que ya empleó con Gran Hermano: salpicar toda la rejilla con las andanzas de los encerrados. Además de la habitual cobertura de Crónicas marcianas (el hotel basura está a corta distancia del programa de Sardá y ambos corren a cargo de la productora Gestmusic-Endemol), la cadena incluirá resúmenes diarios en el vespertino A tu lado (17.30) y hoy los desocupados huéspedes ocuparán el hueco dejado por la serie de forenses de Las Vegas CSI, reducida a un único episodio.

Pese al respaldo del público, Hotel Glamour no ha escapado a las críticas. El Foro del Espectador, que alberga a consumidores y a profesionales del ámbito social y cultural, sostiene que en el programa prima "la zafiedad, el mal gusto y la falta de creatividad". "Representa la derivación extrema de una tendencia muy peligrosa: la mezcla de realidad y ficción. Estos programas inventan una realidad mediática y fabrican relaciones sociales artificiales. La televisión es una pura máquina de espectáculo", argumenta Enrique Bustamante, catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad Complutense de Madrid.

El escritor Félix Romeo, autor de Dibujos animados y Discothèque y ex director del espacio cultural de La 2 La mandrágora, opina que la televisión "inventa chivos expiatorios y los convierte en objetos de nuestra burla y nuestra satisfacción". Observa la transición entre el primer Gran Hermano y los actuales programas de telerrealidad: "Los participantes son conscientes de que están haciendo televisión y eso da un efecto teatral". Cree que en televisión no se habla de las cosas que ocurren, como la guerra de Irak o el paro, sino que la pantalla está ocupada por personajes que permiten eludir ese tipo de acontecimientos.

Ana Obregón, protagonista junto a Roberto Álvarez de Ana y los 7, ve con satisfacción el duelo de audiencias de los jueves. La serie de TVE se impone con una diferencia de casi dos millones de espectadores. Para la actriz, HG es "la basura de la basura" y aplaude que una serie "blanca y que no tiene nada que ocultar" gane cómodamente ahora a HG y antes a La isla de los famosos (La isla de los monstruos, dice, en un aparente lapsus mental) en Antena 3. "Sinceramente, creo que en España hay mucho talento y mucha gente luchando para hacer buenos productos, aunque parezca que lo único que importa son programas de cámaras ocultas y personajes que quieren vivir del morbo", dice. "Las cadenas de televisión tratan al público como si fuera inculto y borrego", asegura. Y termina: "Pienso que el Gobierno debería tomar medidas".

Gran Hermano y todas sus derivaciones clónicas (El bus, Operación Triunfo, la isla de los famosos, Hotel Glamour, Confianza ciega) son, para Bustamante, un combinado de géneros, donde se mezcla el concurso, el espectáculo y el entretenimiento. Pero más allá de las ofertas de telerrealidad, alerta sobre el contagio a otros tipos de programas. "La ficción y los reality shows entran ahora en los telediarios. Los están cambiando sin preguntarnos, sin que haya debate público". Una prueba de esta metamorfosis es el aumento de deporte, sucesos, crónica negra, crónica rosa. "Estamos en el reality político: la invención de la realidad política", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de marzo de 2003