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Muere el gran empresario francés Jean-Luc Lagardère

Su grupo es el principal accionista del gigante editorial Hachette

Bautizado como un "acróbata de las finanzas" o "el corsario de la República", Jean-Luc Lagardère, uno de los principales empresarios europeos, murió anoche en París. Era dueño del gigante empresarial que llevaba su nombre, principal accionista del grupo editorial Hachette y con participaciones en el fabricante aeronáutico europeo EADS. Su imperio movió el año pasado más de 13.000 millones de euros.

Jean-Luc Lagardère había nacido en 1928, en Aubiet, en el sudoeste de Francia, hijo de un funcionario director del centro de estudios e investigaciones aeronáuticas. De ahí su pasión por la electrónica y la informática que le llevó, primero a trabajar para el fabricante de aviones Dassault, luego a ponerse al frente, desde 1963, de Matra, entonces una pequeña sociedad familiar que trabaja sólo para el ejército. Lagardère diversificó Matra, implicándola en las telecomunicaciones civiles, satélites, la construcción de metros y coches sin perder su contacto con el mundo militar: electrónica y misiles, sobre todo.

El fallecido empresario decía que "la vida es una competición" y él, que no fumaba ni bebía, ha muerto de manera absurda, víctima indirecta de su pasión por el deporte. Hace pocas semanas se había operado de una cadera para poder seguir practicando sus deportes preferidos. Después se le desató una inesperada infección vírica que le ha costado la vida. Su hijo Arnaud, de 42 años, le sucede al frente de un imperio que, en 2002, movió más de 13.000 millones de euros.

La nebulosa Lagardère no se limitaba a Matra pues hoy es también el 15% de EADS -el número dos mundial de la aeronáutica-, el principal accionista de Hachette -primer editor francés, tercero de Europa y quinto del mundo-, propietario de emisoras de radio, accionista de televisión -34% de CanalSatellite, 27% de Multithématiques- y publica nada menos que 222 semanarios, entre ellos títulos como Elle, Paris-Match o Première, presentes en Francia pero también en EE UU, Gran Bretaña, España y otros muchos países.

La desaparición de Jean-Luc Lagardère podría suponer una reorientación del grupo. Si el padre muerto era ingeniero de formación y se sentía siempre interesado por inversiones ligadas a sus competencias personales, su hijo Arnaud prefiere centrarse en los medios de comunicación. Eso significa que, en un plazo razonable, es lógico pensar que Lagardère venda su 15% en EADS, aunque para ello es posible que espere hasta 2006 o 2007, fecha del lanzamiento comercial del gran A-380 y de una más que probable alza del precio de la acción, que hoy sólo le aportarían 960 millones de euros.

Ambición televisiva

En la actualidad Lagardère esperaba el visto bueno de Bruselas para hacerse con Vivendi Publishing y del Gobierno francés respecto a la eventual privatización de unos de los canales públicos. De no confirmarse esto, el grupo Lagardère debiera ser el nuevo socio financiero de Canal +. La televisión es una de sus asignaturas pendientes. En1991, debido a una estrategia equivocada -competencia frontal con la popular TF1- y un contexto desfavorable -la caída de la publicidad-, estuvo a punto de arruinarse con La Cinq, una televisión obligada a cerrar por deudas.

Para los analistas, la sucesión de Jean-Luc por Arnaud no presenta ningún problema jurídico pero sí político. El fallecido había sabido ganarse a Chirac, su europeísmo le había reconciliado con los socialistas y siempre logró llevarse bien con quienes estaban en el gobierno. Desde hacía más de cinco años Jean-Luc Lagardère se centraba sobre todo en aportar contactos y relaciones, amigos ganados tras más de 30 años de ingeniero, industrial y financiero. Arnaud, de momento, tiene un perfil más tecnocrático.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de marzo de 2003