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"La relación con Futre estaba destruida"

Gil Marín justifica la salida del club del director deportivo, acordada para junio hace una semana

"La relación con Futre ya estaba destruida", Miguel Ángel Gil, el consejero delegado del Atlético, justificó ayer la ruptura del club con su director deportivo, Paulo Futre, acordada para junio hace una semana. El portugués seguirá ocupando ficticiamente su despacho, sin más tarea que la de confiar en la buena marcha deportiva del equipo. La salida de Futre, adelantada por Marca en su edición de ayer, estaba cantada desde hace tiempo. La familia Gil tenía tomada la decisión después de varios enfrentamientos con el portugués, pero no quiso mover ficha antes de que se conociera la sentencia judicial del Caso Atlético. Una vez decretada, condenatoria para los Gil por delito de apropiación indebida del club y por estafa, éstos decidieron negociar con Futre su marcha.

El desencuentro y la decisión de romper el finísimo hilo que unía a la familia Gil con el portugués se remontan a mediados de la temporada pasada. Así, desde el entorno de Futre se afirma con rotundidad: "Desde agosto estaba muy claro que nosotros no seguiríamos". En febrero, Jesús Gil, tras conocerse la sentencia del caso Atlético, ya respondió con un elocuente silencio cuando se le inquirió por el futuro del que en otras épocas fue su buque insignia, y el principal paraguas con el que protegerse de las iras de la afición cuando le vinieron mal dadas.

La discusión ahora se centra en si la rescisión de contrato entre el club y Futre está resuelta, como dicen desde el entorno del ex jugador, o le falta unos flecos de negociación sobre una indemnización que reclama el portugués, como sostienen fuentes económicas del club. Lo que es seguro es que el director deportivo no seguirá, que desde hace diez días ya no ejerce y que cobrará íntegro su salario de esta temporada, más una cantidad superior al medio millón de euros que se le adeuda. El antiguo delantero rojiblanco tenía contrato hasta el año 2005. La fórmula contractual era como la de una contrata de servicios del club con una empresa externa. Otros colaboradores de Futre, como Abel Resino, permanecerán con casi toda seguridad en la entidad. "Se negociará de manera individual, con personas físicas y no con empresas", advierte Gil Marín, cuya intención es retener a casi todos los colaboradores del portugués.

Hasta ahora "teníamos una iguala", dice, "pero a partir de ahora negociaremos individualmente con cada uno de los trabajadores del equipo de Futre". Sin Futre, eso desde luego, quien, según personas muy cercanas, "se dedicará a sus negocios, al menos los próximos dos años".

El portugués, caído en desgracia por sucesivas tormentas con los entonces dueños del club (por el caso Effenberg, por varios violentos cruces de declaraciones y en abierto en algunas emisoras y por la respuesta del portugués a determinados comportamientos del presidente.

Según aseguran en el Atlético, Paulo Futre tiene una idea de llevar el club que choca con las maneras de Gil. Esas mismas fuentes acusan al director deportivo de derrochar 47 millones de euros -"un dinero que la entidad no puede plantearse volver a gastar"- en la configuración de la plantilla de esta temporada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de marzo de 2003