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La hora de los comités

La Ley Financiera y los escándalos contables impulsan los trabajos de los comités de auditoría, que ya existían en las 35 empresas del Ibex

La Ley Financiera, que entró en vigor a finales del año pasado, obliga a todas las empresas cotizadas a tener un comité de auditoría. Todas las del Ibex ya contaban entonces con este órgano, que tiene como función velar por la independencia del auditor y por la calidad de la información contable. Organizados de forma muy diferente, estos comités cobran cada vez más fuerza, sobre todo después de la suma de escándalos contables.

En las grandes empresas españolas, sólo 17 comités están formados por una mayoría de consejeros independientes

Los comités de auditoría no son nuevos para las empresas del Ibex. El Banco Santander contaba con uno ya en 1986, y Repsol, desde 1995, según la información suministrada por ambos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que ha requerido información específica sobre estos órganos a las empresas cotizadas. La mayoría de las que hoy conforman el Ibex crearon el suyo a partir de 1998, después de que el Código Olivencia, encargado por el Gobierno, recomendara su introducción. Las últimas en hacerlo han sido Acesa, Arcelor y Enagas, que los han creado este mismo año, cuando se debatía la Ley Financiera que los hace obligatorios.

Lo que no está tan claro es que estos comités hayan cumplido con sus funciones. Iberdrola elabora un informe específico en el que detalla todos los trabajos del suyo, un documento de unas 50 páginas que permite a los accionistas valorar si lo hace o no. La ley no llega a tanto y sólo exige que estos órganos estén formados por una mayoría de consejeros no ejecutivos, que el presidente tampoco sea un directivo de la compañía y que las competencias y normas de funcionamiento de este órgano se reflejen en los estatutos de la sociedad. La primera condición la cumplen ya la mayoría de las compañías del Ibex y la otra será tarea de las juntas de accionistas que se celebren a partir de ahora.

Más allá de la ley

El problema es si con cumplir la ley basta. "En la práctica, muchas veces está el presidente de la compañía [en las reuniones del comité de auditoría]", asegura el director de auditoría de una firma, lo que puede mermar la independencia de este comité. Existe cierto consenso entre los expertos de buen gobierno corporativo sobre algunas características que definen un buen comité de auditoría que van más allá de este texto: que tenga mayoría de consejeros independientes, que no participen consejeros ejecutivos, que su presidente tenga conocimientos de contabilidad y que se reúna con cierta frecuencia, no sólo para dar el visto bueno a las cuentas anuales.

Estas características no están muy extendidas. Sólo 17 empresas del Ibex han apostado por dejar al control de los independientes su comité de auditoría (ver cuadro). Y eso teniendo en cuenta que la forma en que se eligen estos consejeros, en ocasiones a propuesta del presidente, deja mucho que desear.

Sin embargo, sólo tres (Acerinox, Banco Popular o Inditex) mantienen ejecutivos en su seno, aunque abundan los dominicales (designados por los accionistas de referencia), que en ocasiones ocupan la presidencia (Acesa o Gas Natural).

La sucesión de escándalos empresariales ha hecho que las empresas se tomen más en serio la función de este órgano, aseguran las fuentes consultadas. La tendencia la resume un auditor: "Los comités están hiperactivos y no es extraño recibir tres o cuatro llamadas al mes".

Se ve también en la frecuencia de las reuniones. Las que han proporcionado información de 2002 superan el mínimo de cuatro -correspondiente a la elaboración de la información trimestral-: desde las cinco de Red Eléctrica hasta las nueve de Iberdrola. También en las dificultades para encontrar consejeros especializados.

La eficacia de algunos comités está por ver, pero su proliferación ya ha provocado una primera consecuencia: más trabajo para los auditores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de marzo de 2003