Preguntas que ayudan a sembrar la duda

Al margen de la estrategia de los abogados de la defensa, es indudable que hay algunas preguntas que, de entrada, ayudan a sembrar la duda.

- ¿Por qué la policía tardó cuatro días en detenerle?

Consta en un atestado policial que Pérez Rangel pasó varias horas del día 26 de enero en un bar de la calle del Consell de Cent de Barcelona, donde también había "inspectores del grupo de homicidios". A la salida, el hombre no sólo fue identificado por los policías, sino que él, "espontáneamente, comentó que es cliente habitual de dicho bar". Respuesta oficial. "En esos cuatro días se le siguió muy de cerca, especialmente por mujeres policías para no levantar sospechas. Se querían reunir más pruebas contra él, como así fue, y no se descartaba que hubiese más implicados".

- ¿Hay más implicados?

Los investigadores aseguran con rotundidad que no. A no ser que el acusado, si se decide a declarar algún día, implique a más personas. Eso dibujaría un nuevo escenario y obligaría a la policía a investigar qué hay de cierto.

- ¿Hubo detención precipitada?

"La policía hubiera deseado esperar, por lo menos, uno o dos días más, pero la presión mediática lo impedía. Basta recordar que media hora antes de la detención una emisora de radio ya anunciaba que en pocos minutos se consumaría esa operación", recuerdan las mismas fuentes policiales. Por el contrario, también admiten que desde la misma policía se estaba alimentando ese inmediato desenlace. El propio ministro del Interior, Ángel Acebes, anunció el 24 de enero que "en breve" se resolvería el caso. El sospechoso que tenía entonces la policía resultó no tener relación con los hechos.

- ¿Pudo defenderse la segunda víctima?

La hipótesis policial es que fue amenazada con una arma blanca en la segunda planta del aparcamiento y que obedeció a su agresor pensando que eso la libraría de lo peor, teniendo en cuenta el precedente de la otra muerte. Por eso, María Teresa de Diego accedió sin resistencia a bajar hasta la quinta planta, donde fue salvajemente asesinada tras ser inmovilizada.

Cristóbal Martell, abogado que representa a la familia de Maria Àngels Ribot, la primera víctima, entiende que existan esas dudas, pero precisa que no tienen sentido. "Un hecho tan monstruoso genera, inequívocamente, extraordinaria conmoción social y ello da lugar a múltiples especulaciones y dudas", asegura el penalista. En su opinión, "lo único relevante es la sobrada suficiencia de pruebas tras un trabajo policial impecable, que ha concluido con la detención de quien pareciendo sentir el placer de matar, mata".

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