La campaña vasca concluye con duros ataques entre los partidos
El final de la campaña electoral vasca enzarzó anoche a los partidos en un cruce de graves acusaciones, avivado por el incierto resultado que se pronostica para mañana y en el que los nacionalistas marcaron la pauta. El presidente del PNV, Xabier Arzalluz, no perdonó que la víspera el ministro del Interior, Jaime Mayor, dijera que en el frente nacionalista manda ETA. Acusó al PP de intentar conseguir votos "metiendo miedo" y sostuvo que el Ejecutivo de Aznar está sometido al Ejército y la Guardia Civil. Como colofón, recordó que Mayor y el socialista Ramón Jáuregui eran delegados del Gobierno durante la guerra sucia. Por su parte, Arnaldo Otegi, de EH, dijo que votar a los candidatos populares y socialistas es "alimentar el conflicto vasco". Frente a estos discursos, José María Aznar alertó del riesgo de que "se levante la veda de un enfrentamiento entre vascos" y advirtió de que no permitirá que sean ETA y EH quienes administren la paz. El socialista Nicolás Redondo Terreros animó a los vascos a que se rebelen con el voto "contra el nacionalismo excluyente de Arzalluz".


























































