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CARTAS AL DIRECTOR

Para la reflexión

De vez en cuando se escucha en la radio que un anciano ha sido encontrado muerto en su casa, y que la voz de alarma la ha dado un vecino que hacía días que no lo veía, mientras que sus hijos no se habían preocupado de él... Si fuera a la inversa, es decir, si fuera una madre la que no velase por sus hijos y dejase de cumplir sus deberes de asistencia, nos sentiríamos consternados y enseguida denunciaríamos el caso a la policía, para que se la castigue y los servicios sociales se hagan cargo del menor.

Algunos parecen olvidar que no sólo los menores necesitan cuidados y cariño; también los "mayores" requieren atención y amor de sus hijos y familiares, que en muchas ocasiones ni siquiera se preocupan por ellos. ¿Acaso no comete el mismo delito el padre que desampara a un hijo que el hijo que abandona a su padre a su suerte?

Al hilo de esta reflexión, he tenido ocasión de leer en los periódicos que el Gobierno está preparando una ley para proteger a los minusválidos, en la que se prevé que únicamente podrán heredar los bienes del minusválido aquellos parientes que les hayan cuidado en vida. Resultaría muy positivo que esta previsión se hiciera extensiva a las personas de la tercera edad, de tal forma que aquellos hijos que en vida no han tenido "tiempo" de atender y dar cariño a sus padres, tampoco puedan cobrar la herencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de febrero de 2003