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250 inmigrantes portugueses dejan el asentamiento de El Rocío

La finca de Matalagrana en El Rocío (Almonte, Huelva), donde hace una semana se asentaron 250 inmigrantes de etnia gitana procedentes de Portugal, quedó ayer despejada de chabolas de madera y de plástico. Los inmigrantes abandonaron por voluntad propia el campamento que habían improvisado para buscar trabajo en los tajos freseros de la zona.

La salida de la finca obedece a la invitación que el consejero de Gobernación, Alfonso Perales, hizo el viernes a los inmigrantes portugueses para que desmantelaran el asentamiento. Perales afirmó que la acampada era "ilegal" porque la finca es propiedad de la Consejería de Medio Ambiente. Esos inmigrantes, la mayoría matrimonios con hijos, se instalaron después en una finca colindante.

Aunque ni la Consejera de Medio Ambiente, Fuensanta Coves, que presidió ayer un acto del PSOE onubense en la capital, ni el delegado provincial de Medio Ambiente, Justo Mañas, despejaron la duda de adónde irían estas personas una vez desmantelado el campamento. Fuensanta Coves afirmó que la policía autonómica supervisó el desalojo que se desarrolló de manera pacífica sin que se registraran incidentes. "Se les explicó que no podían permanecer allí por ser terreno público. Lo entendieron y resolvimos el problema de forma tranquila y sosegada", explicó la consejera.

Por su parte, Justo Mañas afirmó: "Una vez que salieron las últimas familias se ha procedido a la limpieza de los terrenos a fin de evitar que se produzcan otros asentamientos". Y señaló que la Junta ha reforzado el dispositivo de guardería forestal para controlar la zona. "Éste no es el mejor sitio para acampar porque no reúne suficientes medidas higiénico sanitarias. Es un monte público, un pinar. Y deben dirigirse a otros lugares en los que la acampada este legalizada", dijo. Mañas subrayó que al ser ciudadanos europeos tienen derecho a estar en España. "Lo que no pueden es acampar en un monte público que no reúne los mínimos requisitos imprescindibles para vivir", indicó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de febrero de 2003