Un complejo sistema de control

El sistema que controla el funcionamiento de una red de telefonía móvil tiene varios niveles. En el primero, están los centros de control de estaciones base (BSC), los más numerosos. Éstos se extienden capilarmente para vigilar el buen funcionamiento de las estaciones base donde se emplazan las antenas, que reciben y repiten las señales que se emiten desde los terminales.

En un segundo nivel, y menos numerosas, están las centrales de conmutación (MSC), que chequean los BSC. Por último, el mismo núcleo de los sistemas de control se sitúan en los denominados centros de señalización de red (SCP). Bastan entre cinco y 10 SCP para controlar la red completa de una operadora en España.

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Aunque Vodafone no aclaró ayer en qué nivel de estos tres se produjo la avería, expertos consultados indicaron que sólo un fallo en cadena en los SCP puede provocar una caída general del sistema. Añadieron que para evitar este problema, las compañías deben tener sistemas duplicados, que redireccionen las órdenes de control en caso de fallo del sistema general. En este caso, la posibilidad de que ocurra un fallo general es "remota", según los citados técnicos.

Preguntada por esta circunstancia, una portavoz de Vodafone aclaró que la compañía sí posee ese sistema de seguridad, pero que la avería causada por un problema de software afectó en primer lugar al nodo del sistema principal y luego al nodo del duplicado, por lo que no se pudo evitar la caída general de la red. Añadió que la operadora estaba realizando una labor de mantenimiento de software rutinario, con la actualización de los programas, y no una completa sustitución del mismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0020, 20 de febrero de 2003.

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