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Crónica:BALONCESTO | Copa del Rey

Felipe Reyes se estrella ante el Tau

La joya estudiantil, pese a su gran partido, no pudo con el equipo vitoriano, que ofreció su mejor versión

Tenía que ser el partido de Felipe Reyes. Y lo fue, si se atiende a su hoja de servicios, impresionante como casi siempre de un tiempo a esta parte: 20 puntos, 14 rebotes y 9 faltas recibidas. Pero acabó siendo el partido del Tau, que pudo con Felipe, con los numerosos inconvenientes que le lastraron y que se exprimió en el partido hasta las últimas consecuencias. El Tau, que podía dar la impresión de víctima propiciatoria porque era el equipo que en apariencia llegaba en peores condiciones a Valencia, ofreció su mejor versión. La de ese grupo que, sea como sea el partido -de mucho toma y daca pero sólo correcto en cuanto a calidad se refiere-, y sean cuales sean las circunstancias, es capaz de sobreponerse y sacar lo mejor de sí mismo.

ESTUDIANTES 74 - TAU 81

Estudiantes: Brewer (19), Loncar (12), Jiménez (8), Reyes (20), Keefe (2) -cinco inicial-, Azofra (4), Jasen, Iturbe (7), Gabriel (2) y Misó. Tau Vitoria: Bennett (7), Foirest (24), Nocioni (19), Gadou (2), Scola (6) -cinco inicial-, Palladino (8), Sims (4), Calderón (9) y Vidal (2). Arbitros: Betancor, Arteaga y Pérez Pérez. Excluyeron por personales a Scola (m.38), Azofra (m.40) y Brewer (m.40). Encuentro correspondiente a los cuartos de final de la Copa del Rey 2003, disputado en el pabellón de La Fuente de San Luis ante unos 7.000 espectadores.

Y a las primeras de cambio se comprobó eso, que las fuerzas de choque de Ivanovic no producían el desgaste demoledor que pretendían. Keefe y Felipe Reyes se constituyeron en dos colosales bastiones que no dejaban pasar ni el aire en la zona estudiantil. Eso fue después de una salida en tromba del Tau que, a base de mucho trote encontró dos buenas posiciones para que Foirest empezara a tirar del hilo: 0-6. Pero la reacción de Estudiantes fue fulminante. Visto y no visto, un par de balones interiores, una entradita de Brewer, un triple de Loncar y ya le habían dado la vuelta a la tortilla. Y además se encontraron a gusto. Felipe recibía donde más daño hace, en movimiento, bajo el aro, no importaba que fuera de cara o de espaldas. El estirón de Estudiantes se hizo por momentos irresistible (20-11).

Con Ivanovic en el banquillo es una quimera que el desaguisado del Tau se prolongue en demasía. El técnico yugoslavo situó a Nocioni en el poste bajo. Partiendo de esa posición el ala pívot argentino salió fuera de la línea de 6,25 metros para enchufar tres triples consecutivos que dejaron estupefactos a los jugadores de Estudiantes, y también por detrás del marcador (22-23). En la vorágine, ambos equipos prescindieron de sus pesos pesados. Pepu Hernández logró taponar la hemorragia provocada por Nocioni situando sobre él a Iturbe, un pívot más capacitado que Felipe y Keefe para salir de la guarida a echarle el lazo a Nocioni. Ivanovic tuvo que dosificar demasiado pronto a Scola, apurado por las faltas. Pero el Tau se mantuvo en la pelea a base de rascar como no está en los escritos en defensa, de correr bajo el impulso renovado de Calderón y de no cortarse un pelo a la hora de lanzar triples, uno de los aspectos en los que Estudiantes no estuvo nada acertado en el primer tiempo (2 de 10). Tomar un resuello y corregir de golpe esta laguna fue ipso facto.

En el Tau se acumulaban las malas noticias. Scola volvió a la pista pero apenas un minuto porque cometió una ingenua cuarta falta en ataque. Todo estaba a punto de caramelo para Estudiantes. Pero la adversidad animó al núcleo duro del Tau a dar una vuelta más de tuerca. Lo hizo con Nocioni al frente. El argentino le puso un tapón a Felipe y empezó a hacerse hueco dentro de la zona. Agua de mayo para los jugadores exteriores del Tau que carburaron a base de bien: Foirest, sobre todo, pero también Palladino, Calderón y Bennett, a pesar de que éste se extralimitó con algún tiro. El Tau pasó de la alarma (46-41) a sumar un botín excelente en vistas al último cuarto (50-58).

Pero el desenlace no iba a llegar de una manera previsible. Porque el juego iba por rachas. Brewer salió como un poseso, se merendó a los bases baskonistas y les endilgó tres triples que volvieron a apretar el marcador. Volvió Scola, brillante, pero otra vez por poco tiempo. Felipe siempre le cogía con el paso cambiado. El pívot argentino se perdió los tres últimos partidos. Pero no importó. El Tau se sacó de la chistera dos jugadas de libro, jugando al límite de la posesión, fue capaz de hacerle llegar la pelota primero a Foirest, que clavó un triple, y acto seguido a Nocioni al que, bajo el aro, le bastó la bandeja. Ambas acciones sobre la bocina de final de posesión, una demostración del perfecto engranaje que es capaz de mover el Tau en momentos de enorme apuro. A pesar de los ocho puntos de renta que le proporcionaron esas dos precisas acciones cuando faltaba poco más de minuto y medio (63-71), no se disiparon sus dificultades para dar la puntilla hasta el mismo bocinazo final. Hasta que a Felipe y compañía se les agotaron las fuerzas y el tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de febrero de 2003