Pujol acusa al PSC de practicar una "politiquilla de partido" al rechazar la resolución de la UE sobre Irak

El apoyo que los nacionalistas catalanes brindaron al Partido Popular (PP) el pasado martes en el Congreso para aprobar una resolución sobre el conflicto de Irak -la misma pactada la víspera en la Unión Europea- ha provocado una tormenta política en Cataluña, jalonada de reproches y acusaciones mutuas entre Convergència i Unió (CiU) y el Partit dels Socialistes (PSC).

Los dirigentes de CiU volvieron ayer a la carga contra el PSC después de que el primer secretario socialista, José Montilla, les acusara de haber "traicionado" el espíritu de las masivas manifestaciones del sábado con su voto conjunto con el PP. El presidente de CiU y de la Generalitat, Jordi Pujol, calificó ayer de "politiquilla de partido" la practicada por el PSC y de buscar "el provecho electoral y el desgaste del contrario". "Lo que no entiendo", manifestó Pujol, "es que el PSOE pueda no votar una resolución de la Unión Europea, lo cual pone de manifiesto que en este asunto lo que preocupa a un montón de gente es el provecho electoral, el desgaste del contrario y el poder decir 'habéis votado con ese".

Más contundente en sus calificativos se mostró el conseller en cap, Artur Mas, quien acusó al PSC de hacer una "política de cloaca" y practicar una "guerra sucia" que "recuerda épocas pasadas". Mas, en la conferencia de prensa para explicar los acuerdos del Consell Executiu, calificó a Montilla de "dinamitero de turno" y negó que CiU haya traicionado a sus militantes y simpatizantes con su voto. "En los socialistas parece que todo vale", agregó.

Por su parte, el portavoz en la comisión de Exteriores, Ignasi Guardans, advirtió a los socialistas de que su partido no admitirá "más puñaladas traperas" y les exigió un "mínimo de lealtad y honradez" si quieren volver a alcanzar un acuerdo parlamentario en relación con la crisis de Irak.

Las críticas de CiU fueron rebatidas ayer por el portavoz del PSC, Miquel Iceta, quien mostró su perplejidad por la "incoherencia" de la que, a su juicio, hacen gala últimamente los nacionalistas. Iceta apuntó que CiU "quiere estar en todas partes, pues primero se manifiesta a favor de la paz y luego vota una resolución con el PP, o cuando anuncia su apoyo a la plaforma Nunca Máis, pero en el Congreso vota en contra de una comisión de investigación sobre el Prestige". "En CiU viven una situación de nerviosismo y de desesperación que comporta que tengan muchos patinazos", manifestó Iceta.

Encuestas manipuladas

A juicio de Iceta, el "único que no puede hablar del todo vale es Artur Mas porque es él quien manipula las encuestas y engaña al Parlament".

En este sentido, una vez más el conseller en cap evitó ayer responder a cualquier pregunta sobre la manipulación de las encuestas encargadas por el Gobierno y delegó este cometido a Felip Puig, consejero portavoz.

Puig anunció que el Ejecutivo comparecerá la próxima semana en el Parlament para dar toda clase de explicaciones sobre este asunto, pero eludió precisar si, tal como ha reclamado el PP, será Mas en persona quien suba a la tribuna para contestar las preguntas de la oposición.

Sobre la cascada de iniciativas parlamentarias presentadas por parte de la izquierda y del PP, Puig declaró que no va a afectar "ni un milímetro" la confianza del Gobierno en el secretario general de Comunicación, David Madí, responsable de alguno de los sondeos censurados y cuyo cese reclaman los socialistas e Iniciativa per Catalunya. Esquerra Republicana ha anunciado que se sumará a la reprobación de Madí en el Parlament.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0020, 20 de febrero de 2003.