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Columna
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Fumando espero

María Teresa Campos recibió a José Luis Rodríguez Zapatero. Primero en el sofá, donde le permitió cruzar las piernas, relajarse y hurgar en ese lado humano que tanto gusta a los periodistas y que induce a pensar que existen otros lados, probablemente animales, minerales o vegetales.

Saber perder

En esta primera fase de la entrevista, Zapatero dio muestras de una alarmante adicción a causas en crisis: socialismo, republicanismo, pacifismo y barcelonismo. Me sentí tan identificado con su vocación perdedora que estuve a punto de llamar al programa Día a día y acompañarle en el sentimiento. En la segunda parte, en cambio, rodeado de los tertulianos de la mesa (entre la agria agilidad de Isabel San Sebastián y la suficiencia altiva de Enric Sopena), Zapatero puso en marcha sus movimientos robóticos de manos y adquirió un tono más previsible, no sé si buscando el titular o la felicitación de su asesor de imagen. Observé que una de las muletillas a las que recurre consiste en anteponer el adverbio profundamente a cualquier cosa que diga.

España va bien

Sabido es que la parrilla tiene casualidades crueles. Ejemplo: que tras la entrevista de Aznar en Antena 3 aprietes el botón del mando y te encuentres con un A corazón abierto dedicado a los montajes de Sara Montiel. Este género de la cámara oculta se está superando a sí mismo. El otro día, Coto Matamoros comparó la función de según qué protagonistas de este tipo de programas con la figura de los depredadores. Interesante símil. En la práctica, más bien parece una jauría entre depredadores en la que el papel de víctima o vencedor sólo decide la cuantía de las ganancias. Cuanta más sangre y morbo genere, mejor. El programa despellejó a Sara Montiel por haberse casado por dinero. ¿Acaso el interés no ha sido una de las razones que han mantenido viva la sagrada institución del matrimonio?

Testamento

Murió Miquel Batllori, sabio y humanista de primer orden. Habrá sido recibido con entusiasmo y simpatía en el paraíso, donde sólo merecen estar los que, pese a la falta de pruebas, creen en él. Por cierto: ¿habrá televisión en el paraíso? El mismo día que TVE nos estropeó la cena con el documental Bioterror, la amenaza biológica y su retahíla de pústulas, TV-3 repuso la última entrevista que le hicieron a Batllori. Su interlocutor, el periodista Jaume Barberá, iba enumerando méritos de su biografía, que el anciano corregía con serena educación poniendo en evidencia al servicio de documentación. En un momento dado, el risueño Barberá le preguntó a Batllori qué tipo de hombres son los que más le molestan. Tras una breve pausa durante la cual se pudo escuchar los complejísimos mecanismo mentales de un sabio que supo envejecer bastante mejor que Sara Montiel, acabó por responder: los estúpidos vanidosos.

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