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Reportaje:AMENAZA DE GUERRA | El debate diplomático

El cañonazo de Ana Palacio

El discurso de la ministra de Exteriores en la ONU fue más duro que los de sus colegas de EE UU y del Reino Unido

La ministra española de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, llevó a la reunión del Consejo de Seguridad del viernes un discurso preparado. Todos sus colegas lo hicieron. Dicho discurso debía ser matizado a la luz del informe que daría el jefe de los inspectores, Hans Blix. Nadie tuvo copia ni conoció de antemano el contenido de su exposición. Pero tanto la prensa, como los ministros y embajadores, descontaron que su ambigüedad sería a fin de cuentas bastante desfavorable para Irak. Al poner más el acento en los progresos y en el mejor ambiente de las inspecciones, Blix, según un diplomático consultado, desconcertó a los países halcones, aquellos que, como España, apoyan a Estados Unidos.

Fue lo que le pasó a Ana Palacio. La ministra fue escribiendo en su versión original algunos párrafos a mano en consulta con el embajador Inocencio Arias, que estaba sentado detrás de ella. "Es evidente lo que ocurrió. Ella suele tener posiciones muy fuertes y agresivas. Pero también estaba muy disgustada y desconcertada por el efecto de lo que acababa de decir Blix en los países miembros a favor de continuar las inspecciones. Y entonces empezó con un cañonazo en lugar de un pistoletazo. Lo demás vino por añadidura", dijo el diplomático consultado. "Su tono fue más duro que el de sus aliados el responsable del Foreign Office, Jack Straw, y el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell", añadió. En efecto, la ministra no registró nada de lo que Blix había informado ni le hizo preguntas, como ocurrió con Straw. Su mensaje: hay que terminar con esta farsa.

Al término de la sesión pública, los ministros comenzaron a ofrecer ruedas de prensa antes de pasar a una sala para comer. Cuando llegaron a ella los sandwiches habían desaparecido. Los embajadores y diplomáticos de menor rango pasaron como una langosta. Los ministros, pues, volvieron a la sala de conferencias, donde mantuvieron un intercambio de puntos de vista.

Una fuente diplomática señaló que la ministra Palacio le preguntó a Blix cómo era posible que una reunión entre un inspector de la ONU y un científico iraquí en presencia de un funcionario o un oficial iraquí pudiese arrojar algún resultado, habida cuenta de que esas conversaciones se grababan. Straw también señaló esto, dando por hecho que este tipo de entrevistas carecían de interés. Blix, según la fuente consultada, explicó que sus colegas y él en Bagdad eran técnicos y científicos. "Un científico, por más que haya un policía en la sala, sabe cuando otro científico está diciendo la verdad. Las entrevistas han tenido una extraordinaria utilidad", dijo Blix, según señaló la fuente diplomática consultada.

En las últimas semanas, el embajador del Reino Unido ante la ONU, Jeremy Greenstock, había informado a varios colegas de que tenía información fiable sobre el acoso de los inspectores por parte de las fuerzas de seguridad iraquíes. Citó incluso un incidente en un hospital de Bagdad. En la reunión privada, se le preguntó a Blix, delante de Greenstock, si los inspectores habían sufrido algún acoso. Blix respondió que no. Un ministro insistió en si no había tenido lugar un incidente en un hospital. El jefe de los inspectores señaló que sus inspectores no le habían informado de ningún incidente.

En su informe del pasado viernes, Blix habló de los misiles en manos de Irak. "Me he referido a los misiles Al-Samoud 2 y al Al-Fatah, a las reconstitución de piezas, a la construcción de un puesto para probar misiles y a la importación de motores para cohetes, que han sido todos declarados a Unmovic por Irak". Es decir, los datos referidos habían sido entregados por Irak en el marco del cumplimiento de la resolución 1.441. Y este hecho había sido, según Estados Unidos y el Reino Unido, una prueba de que Irak violaba las resoluciones de la ONU al poseer los citados misiles, que superan el máximo de 150 kilómetros de alcance.

Mohamed el Baradei, director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), explicó que el Consejo de Seguridad tenía que resolver un asunto importante. "Si Irak aporta documentos y armas a los inspectores, ¿esto supone una violación de las resoluciones o el cumplimiento con las exigencias de cooperación?", se preguntó. La fuente diplomática consultada señaló que El Baradei declaró que era un asunto complejo pero urgente. "Porque los iraquíes actuarán en uno u otro sentido según sea el criterio", añadió.

Colin Powell propuso el jueves a los miembros permanentes (Rusia, China, Alemania y Francia) una reunión posterior a la última reunión del Consejo de Seguridad. Dicha reunión no se celebró. Pero Powell mantuvo un encuentro con los 10 miembros que son elegidos de manera rotatoria, entre ellos España. Ana Palacio, según una fuente, preguntó cuáles eran los pasos siguientes. Powell dijo que volvía a Washington y que tenía que estudiar la situación, pero advirtió de que no había demasiado tiempo.

La pregunta sobre los pasos siguientes tiene varias respuestas. Fuentes diplomáticas aseguran que el Reino Unido y Estados Unidos harán circular un papel la semana próxima, previsiblemente a partir del miércoles, con una propuesta escueta en la que simplemente se afirmará que Irak no ha cumplido con la resolución 1.441. Comenzará la conquista de los votos para saber si EE UU puede reunir los nueve votos necesarios. Y seguirá el intento de lograr que Francia no vete esa resolución. El martes, 190 países debatirán la cuestión iraquí en la ONU a propuesta de Suráfrica. Y el 1 de marzo, Blix debe someter un nuevo informe sobre las inspecciones al Consejo de Seguridad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de febrero de 2003