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Makaay sostiene al Depor

Un gol del delantero holandés derriba al Valladolid en un flojo partido

Un gol de Makaay, otra vez, llegó en auxilio del peor Deportivo del año y de uno de los peores partidos del año, porque entre la desidia del equipo gallego y la pobreza del ataque del Valladolid despacharon un choque en el que todo lo que vieron los porteros fueron un gol, dos tiros al palo y otro que salvó un defensa deportivista en la línea de gol. El resto fue un espanto que poco tiene que ver con el fútbol, porque el equipo de Irureta primero quiso defender el empate y, luego, su gol como un tesoro y no quiso hacer más, solo empeñarse en atrancar a su rival, y porque el Valladolid cayó en la trampa y se atrancó de verdad.

VALLADOLID 0 - DEPORTIVO 1

Valladolid: Bizzarri; Torres Gómez, Mustafá, Peña, Marcos; Fernando Sales, Jesús, Closa, Oscar (Ciric, m.83); Chema (Olivera, m.66) y Aganzo (Pachón, m.78).

Deportivo: Juanmi; Héctor, Andrade, Naybet, Romero; Scaloni, Mauro Silva (Donato, m.60), Sergio, Duscher (Acuña, m.87), Luque; y Makaay (Amavisca,m.83).

Goles: 0-1. M. 58. Makaay se adelanta a sus marcadores en el primer palo y remata con la espuela del pie derecho un centro de Romero.

Árbitro: Daudén Ibáñez. Amonestó a Torres Gómez, Jesús, Marcos y Mustafá.

Unos 10.000 espectadores en el estadio Municipal Nuevo Zorrilla.

El Depor, hasta el gol de Makaay, dejó en Valladolid el rastro enorme de las dudas que en las últimas jornadas le tienen conmocionado. Irureta, sin Tristán, sin Fran y con Valerón en el banquillo por primera vez en mucho tiempo, compuso un once hecho para que ocurriese lo que ocurrió. Visto que las posibilidades de construir eran pequeñas, puso a todos sus hombres a destruir, a esperar que entre Luque y Makaay agarrasen un balón medianamente peligroso para poner por delante a los suyos, curarse del empate contra el Osasuna en Riazor de la jornada anterior y esperar con calma a que Valerón esté en condiciones para transformar a su equipo en lo que fue al inicio de la temporada y que ahora no lo es. Ayer fue exactamente lo contrario y terminó por ofrecer su peor versión de toda la temporada.

El gol de Makaay llegó en el primer disparo entre los tres palos que hizo el Deportivo en todo el partido, casi una hora de fútbol sin acercarse por el área de Bizarri en la que si hizo bien una parte del trabajo. El muro de contención que Irureta había dispuesto con tres medios centros, Duscher, Mauro Silva y Sergio enlató todos los intentos del Valladolid. Pero si el fútbol es una manta y el equipo gallego tenía muy bien cubiertos los pies, la cabeza se le congeló de inmediato hasta terminar vulgarizado por los patadones hacia adelante que empleó como solución ofensiva. El Valladolid estaba superando a su rival en casi todo pero el de Moré es un equipo atacado por la fragilidad de su posición en este campeonato. No sabe donde mirar, si hacia arriba o hacia la zona de descenso, y se le ha enquistado una enorme debilidad ofensiva que no ha tenido solución en forma del fichaje de un delantero. Un disparo al palo de Colsa fue lo más peligroso que hizo el Valladolid en la primera parte, pero en el inicio de la segunda los de Moré se animaron y se volcaron sobre el área de Juanmi. Y en esas apareció Makaay para poner el choque donde Irureta quería, en el sitio en el que Luque y el holandés rematasen a su rival al contraataque, pero lo que hizo el Depor fue encerrarse y sudar la victoria donde mejor sabe hacerlo hoy día, en torno a su portero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de febrero de 2003